01 septiembre 2005

sabor a tí.

Hay días amargos. Se presentan así desde temprano, vienen enganchados del mal sueño.
Esos días pienso en él, y lo extraño tan en silencio que me asusta.


Hay días que son como caramelos.
Hasta el ruidito del envoltorio es placentero.
Se abren y se dejan comer, porque saben que esa es su misión.
Esos días pienso en él y me resulta extraño, ajeno. Lo pienso en voz alta, grito su nombre, y no hay efecto. Es pasado.

Hay días ácidos también. Esos cuando tengo pensamiento en todos los poros. Esos de plena conciencia.
Esos días pienso en él y tengo broncas, y me río, y me despecho, y me lloro un poco, y saco conclusiones. Esos días son veloces, porque me canso. Pero son productivos.


Y de golpe hay un día caramelo-ácido. Son los días más raros.
Esos días pienso en él y quisiera darle un abrazo, y luego dejarlo partir para siempre.



Por ahora son así los días. Esta es la escala.

Pero vendrán días nuevos. Quién sabe, tal vez con la primavera vengan los días de los olores, los días de los sonidos... Tal vez vengan los días en que no piense más en él.

29 agosto 2005

yo quién *


Vuelco
Vuelco
Vuelco
(yo trompo)

Paso
Paso Paso
Pa-so
Pa-so
Ppp-aa-s-oo

(yo laberinto)

Paso
Vuelco
Paso
Vuelco
Vuel-co
Paso
Paso paso
Vuelco
(yo bicho bolita)

yo almacén de complejos, yo pared, yo rueda de la fortuna, yo almácigo de nosequés, yo pabilo húmedo, yo vuelta de tuerca, yo reseña, yo veneno, yo puerto, yo veleta, yo entierro, yo huerta, yo tumba, yo ceniza, yo esto, esto qué.


* "Queréis que hable de mí Yo quién.
De quién se habla cuando hablan de mí Yo quién es"

(Heiner Müller, Paisaje con Argonautas)

27 agosto 2005

No quiero privarme de nada

Escuetos son los días, las noches a veces se quieren alargar a fuerza de insomnio.

Pero es igual.

Las preguntas me persiguen, mis miles de sombras,

¿Cómo sabré que es el momento?

¿Quién me va a llevar de la mano hasta ese puente?

¿Quién va a amar mi tristeza?

¿Cuántas horas estaremos hablando sin decirnos nada?

¿Por qué los hijitos con sus mamás a veces me parecen satélites?

¿Van a quererme tantas personas como las que dejaron de quererme?

¿Podré evitar el asombro ante la gente que admiro?

¿Saldrán a correr mis manos cuando por fin vean tu cara a lo lejos?

¿Tendré el coraje de mirarte a los ojos?

¿Volverá la sensación de resguardo en medio de la tormenta eléctrica?

¿Seguiré inclinándome ante cada perro, cada gato, cada hormiga?

¿Dejaré de pensarte un día entero?

¿Cómo será la primavera?

¿Volveré a sentir el cuerpo?

¿Por qué recibo las impresiones a tanta velocidad, tanto que no puedo arrimarles las palabras a tiempo, antes de que se esfumen?

¿Las raíces de ése árbol son las cuerdas de todos los que se ahorcaron en sus ramas?

¿Por qué el miedo me da sabor a canela en la boca?

¿Cuándo volveré a mis antiguas ruinas, de paseo turístico?

¿Sabré buscar, elegir, despedir, sanar, explicar, amar, resistir, sentir, ser…?

23 agosto 2005

Pero quién me va a creer que bajo la tormenta no se sentía llorar.
Enjugar las lágrimas en el paraguas, empapar el impermeable, el trueno en la cara, lágrimas rodando hasta las botas, gotas rebotando en los charcos, quién me va a creer que es como una cinta cinematográfica, al derecho y al revés, y que ya no importa si son gotas o son lágrimas.

Estamos lloviendo.

21 agosto 2005

(retazo de presente puro)

Complicado de explicar, de expresar, de poner en tiempo, en palabras, en gestos, en el cuerpo, en las pestañas, en las mejillas, en las manos, los pies, la boca, los sonidos, el cuello, las venas, la sangre, el estómago, la pera, la pera, el ojo izquierdo, la melancolía, el resto, las cejas, la frente, la mano derecha, el otro pedazo, un poco de recelo, resentimiento, despojamiento, despegue, despecho, desparpajo, despido, me despido, digo chau.
Sí. Chau.

16 agosto 2005

pedacitos así

De mar.

(Hay cadáveres de insectos en los faroles)


La otra mañana, sin más, retiraban un auto en camilla a la vuelta de casa.


Y las florcitas de la primavera todavía no. Están esperando y no les importo. Son tan mezquinas.


A la luz de un cartel luminoso se oye el silencio de cinta transportadora. Los peatones no están, pero sí sus pasos. Sus huellas apagadas en el senderito.


Había que salir en bicicleta, con el pelo suelto. Pero fue fría la tarde y un camello arrodillado en cada pie.


Recuerdo cómo solías llevarme de la mano, como a un barrilete cansado y lleno de moños. Yo te amaba tanto, y vos me empujabas despacito ayudándome a subir las pendientes de arena.
Yo te amaba tanto sin saberlo.


Por qué seguir salando esta pena, por qué no dormir con los ojos abiertos.


“Que comience, que comience.”


Vuela pensamiento.

Y pobre pasto.


Tirita.

sobre Corina (3)

La nochebuena del 2004, Corina regresa a su casa del trabajo (un local de empanadas en el barrio de Retiro) con tres cajas de empanadas de jamón y queso (única variedad que comen sus padres) y una botella de ananá fizz.
Viene pensando, para adentro, como siempre Corina.
Corina
...
“¿Corina?” Oye que alguien la llama por su nombre propio “Cómo puede ser, nadie nunca me preguntó mi nombre” piensa Corina.
Corina... la siguen llamando.
Corina se da vuelta y ve a un costado, en el terreno baldío que está al lado de su edificio, un enorme conteiner. “¿Siempre estuvo allí, y por eso no lo veía?¿O acaba de aparecerse, como un espectro?” La voz que la llama por su nombre propio proviene de allí adentro, del conteiner.
Corina sigue caminando y sube a su casa, perpleja pero no tanto, porque nunca da crédito a lo que ven sus ojos ni a lo que oyen sus oídos.
Sin embargo, a las 12 de la noche, habiéndose tomado ella sola la botella entera de ananá fizz, y estando ya sus padres mirando tele en la cama, Corina baja corriendo las escaleras y se acerca resueltamente al conteiner para descubrir quién la nombra y por qué.
“Además”, piensa, “Corina y Conteiner son dos palabras que se agarran de la mano”.

14 agosto 2005

cuento de cronopio niña

Un castillo, una bruja y un corcel.

Erase una vez un castillo y en su interior vivía una bruja, un rey y un corcel. El rey al ponerse viejo se murió y la bruja quedó a cargo del castillo y por supuesto del corcel.
El corcel era un bello caballo de color blanco con los cabellos blancos. Un día entraron ladrones al castillo pero no ladrones cualquiera, eran grandotes. El corcel y la bruja se salvaron pero el castillo se vino abajo y fue por eso que la bruja y el corcel emprendieron camino a un nuevo hogar. La bruja iba arriba de la carreta, y el corcel por supuesto tirando de las riendas. La bruja se durmió y el corcel no le dio ni cinco de bolilla y siguió al trotecito hasta que llegaron a un paraíso. Encontraron un castillo y se quedaron a vivir.

Fin

12 agosto 2005

sobre Corina (2)

Una vez, en quinto grado, la llevaron con el colegio a una excursión por diferentes puntos históricos de la ciudad. Fue la primera y última vez que Corina entró en una iglesia. Mamá y papá creían en dios, pero rezaban en casa. No les gustaba concurrir a las iglesias ni a ningún otro recinto compartido con mucha gente. Por eso Corina nunca había visto una iglesia por adentro. Y al entrar aquella vez le produjeron tal impresión las imágenes de los santos, que le bajó la presión y se hizo pis encima. Como, a pesar de no ser católica, era muy mística, tomó aquel episodio como una clara señal de anti-devoción: los santos la habían humillado.
Sin poder encontrar otra forma de canalizar su misticismo, Corina comenzó, en la adolescencia, a consultar febrilmente los horóscopos de las revistas femeninas y de los diarios. Y a obedecerlos religiosamente.
Al terminar el colegio secundario, con francamente muy pocas anécdotas divertidas y ninguna amistad, Corina se puso a trabajar, un poco para ayudar a los padres, y otro poco para juntar unos pesos y hacer el tan soñado viaje en tren a Mar del Plata.
La universidad es otro gran sueño, pero Corina aún no puede definir en palabras qué carrera le gustaría estudiar. En realidad no lo sabe.
Ah!...Pero le gustaría tanto ser universitaria.

11 agosto 2005

sobre Corina (1)

Corina Mercedes Sánchez nació en el barrio de Retiro, hace 25 años.
Su padre es cerrajero y su madre lava y plancha “para afuera”.
No tiene hermanos. A sus padres les costó mucho engendrarla, y siempre se lo dicen.
No asistió al jardín de infantes porque papá y mamá no le veían ningún sentido. La nena se quedaba en la casa, ayudando a mamá con los quehaceres y jugando sola. Para qué más.
Ya en la edad escolar, Corina se mostraba retraída y solitaria. Sus compañeros la dejaban de lado porque Corina estaba siempre pensando, siempre para adentro, y eso a los otros chicos les resultaba amenazador.
Cuando aprendió a leer se sintió muy feliz. Es que siempre tuvo la llamita del deseo de ser algo más… de superar a sus padres.

Su papá la llevaba los domingos a ver salir los trenes en la estación. Y le decía que algún día ellos se subirían a un tren y se irían a Mar del Plata a conocer el mar. Pero nunca lo hacían porque no les alcanzaba la plata. Y Corina pensaba “Cómo nos va a alcanzar la plata al mar?” y pensaba que todo era un juego de palabras macabro, y soñaba con Mar del Plata como si fuera el paraíso.

10 agosto 2005

nat

Ah, pero sí eh... si, si, hay gente que uno quiere por puro instinto desde el momento en que nace.
Nace y, pequeñita y todo como es, uno le ve en las pestañas larguísimas toda la ternura que es posible.
Y en los ojos oscuros una profundidad de aljibe, lleno de agua fresca para los días en que uno se siente sofocado.
Y en las manitas diminutas la huella que indica que siempre serán diminutas.
Y en los juegos de infacia la certeza de que si hubiéramos sido hermanas de sangre no hubiese sido más perfecto de lo que es.







feliz cumple amiga!

07 agosto 2005

(paréntesis)

Fijate,
soy unas líneas nomás,
esbozadas apenas con un carboncito.

Si querés
las podemos borrar un poco,
agregar una que otra;
sutilísimos matices,
algún colorcito en el sombrero...

*

Pero no creas que
puedo cambiar mucho.
Para eso mejor sería
borrón y nueva hoja.

Y de eso ya tuvimos.


05 agosto 2005

cronopio con monos en la cara

Vértigo es estar por caer y nunca caer.
*
Un momento para soltar tu mano y ver cómo te alejás. Ahí te dejo, porque soy yo la que se mueve.
*
Acariciar: (verb/ ) De la familia de Arcoiris. Dícese de eso que se puede hacer de tantas formas y que siempre es lindo.
*
Un trompo gira sobre sí mismo, y así se mantiene en pie.
Si deja de girar, se tumba.
Si gira a toda velocidad, su piecito trémulo se despega apenas del piso.
(Entonces vuela un poquito)
*
Pedalear tan fuerte en mi bicicleta
que las ruedas se encojan como
pastillas de menta
en la boca.
*
Que busco tu cara en todas las caras.

Pero no es porque quiera encontrarte.

Es porque no entiendo cómo ni cuándo
nos desencontramos.
*

No.

No hubo un día
en que no te haya pensado.
*
Suelten las amarras.
Viento en popa para empezar el viaje.
Tengo un camarote
lleno de gracia.

Y unos timones de mentiritas.

Y unos barriles de té (barriletes)

Y sánguches de queso y salame.

Y unos cofres con guirnaldas
(porque habrá una fiesta a bordo)

Y algunas figuritas difíciles.

Y fotos carné de la gente cuyas caras
quisiera recordar cuando regrese.

Los monos quedaron en tierrafirme
Sufren terribles mareos en altamar.
*

03 agosto 2005

mejora

Mi papá silbaba mucho, y a mí eso me parecía fascinante. Silbaba re bien, pensaba yo con mi pensamiento de nena chiquita. Y a mi no me salía y no.
Después crecí y mi papá ya no silbaba. Y a mí seguía sin salirme, pero además me fui olvidando del tema. Empecé a preocuparme por otras cosas y además ya era grande.
Pero hace un tiempo empecé a silbar sin darme cuenta, en la calle primero, donde el ruido del mundo no me dejaba escuchar bien mi pensamiento de mujer grande. Y como no escuchaba bien lo que me decía esa mujer, empecé a silbar. Y cada vez más fuerte a silbar, hasta que me acordé del pensamiento de nena chiquita.
Silbé y silbé en todas las calles, y después en mi casa y en el trabajo y en los subtes y en el ascensor y en las salas de espera y en la sombra y en los negocios y en los parques y bajo las lámparas y bajo los balcones.
Y ahora me sale mucho mejor.

-3-

Mientras me siento sobre pasto, un latido pequeñito empiezo a sentir en la ceja. Movimiento involuntario si los hay.
Sé que es una de ellas; ya están en la cabeza.
Y cuando me acuesto a dormir en estas noches húmedas se me da por preguntarme si ellas tendrán cabeza, o algún órgano que les permita coordinar el resto de sus cuerpecitos. Cuanto más las pienso más se remueven adentro. Deben darse cuenta.
Todavía no sé cómo es que sé que son Ellas y no Ellos. Lo supe desde un principio, pero lo supe sin preguntármelo. Como la mayor parte de las cosas que sé.
También sé que es mejor no hacer demasiadas preguntas. Ellas son silenciosas; yo también.