Mi papá silbaba mucho, y a mí eso me parecía fascinante. Silbaba re bien, pensaba yo con mi pensamiento de nena chiquita. Y a mi no me salía y no.
Después crecí y mi papá ya no silbaba. Y a mí seguía sin salirme, pero además me fui olvidando del tema. Empecé a preocuparme por otras cosas y además ya era grande.
Pero hace un tiempo empecé a silbar sin darme cuenta, en la calle primero, donde el ruido del mundo no me dejaba escuchar bien mi pensamiento de mujer grande. Y como no escuchaba bien lo que me decía esa mujer, empecé a silbar. Y cada vez más fuerte a silbar, hasta que me acordé del pensamiento de nena chiquita.
Silbé y silbé en todas las calles, y después en mi casa y en el trabajo y en los subtes y en el ascensor y en las salas de espera y en la sombra y en los negocios y en los parques y bajo las lámparas y bajo los balcones.
Y ahora me sale mucho mejor.
4 comentarios:
y ahora se lo podes ccontar...sabiendo que quizás no lo superes, pero el estará contento.
él lo sabe aunque no se lo cuente.
mi abrazo mas grande para mi amiga mas linda
las palabras sobran
como se da un beso por acá?
¿:x?
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