28 abril 2006

Señor A:
Entonces?

Señor B:
Vamos.

Señor A:
Está completamente seguro?

Señor B:
Por supuesto que no.

Señor A:
Entonces?

Señor B:
No sé. Usted sabe?


Señor A:
Por supuesto que no.

Señor B:
Está completamente seguro?

Señor A:
No sé.

Señor B:
Entonces?

Señor A:
No sé. Usted sabe?

Señor B:
Por supuesto que no.

Señor A:
Entonces?

Señor B:
No sé. No sé. No sé. No sé. No sé…

Señor A:
Vamos.

Señor B:
Está completamente seguro?

Señor A:
Por supuesto que no.
Pero vamos.

Señor B:
Bueno, vamos
. Vamos. Vamos.

Señor A:
A dónde?

Señor B:
No sé.

Señor A:
No sabe?

Señor B:
Por supuesto que no!

Señor A:
Ahá!

Señor B:
Ahá!

Señor A:
Entonces?

25 abril 2006

Arrugar otro papel para probar que el pasado se está yendo, todo el tiempo.

22 abril 2006

Mesa para una

Hubiese querido ser música, o vivir al menos un amor subterráneo. O ser como las rocas en la playa, invencibles, casi inmunes al paso del tiempo; tan pobres y tan agradecidas de ser rocas.

Quizás sólo eso le faltaba: gratitud.

Una madrugada de resaca se descubrió haciéndole mohines a una garrafa. Cosas como esta le ocurrían todos los días. Ella buscaba el amor con poca sutileza.

21 abril 2006

*momento…! (de lucidez, evidentemente):

Alguien "saludable" es alguien a quien potencialmente puedo saludar. Porque, claro, alguien que por el contrario se encuentra gravemente enfermo seguramente estará internado, o cuanto menos metido en la cama, de modo que para saludarlo me vería obligada a allegarme a su lecho de enfermo, corriendo, naturalmente, riesgo de contagio.

Y nadie quiere exponerse. Por lo tanto se evalúa rápida pero minuciosamente el grado de "saludabilidad" de las personas con un simple movimiento de cabeza, que es como un meneo con cierto toque de vaivén y reloj cucú. Así uno pasa revista instantáneamente del alto o bajo grado de “saludabilidad” de aquellos que se encuentran cerca (o lejos, evidentemente) y saluda o por el contrario no saluda.

Así que la próxima vez que pregunten: “¿Es usted saludable?” ya sabremos por dónde viene la cosa.

Cayó piedra sin llover


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-Ja

-Ja, qué?

-Jaque mate.

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El tema es así.

Ella entra al bar. Inmediatamente ve una mesa libre junto a la ventana -No es la de la otra vez, pero sin embargo, piensa, es el sitio exacto en el que quiere estar-

Vacila de pronto: derecha o izquierda. (Por alguna razón descarta automáticamente la silla frontal, hacia la calle)

Mide la luz, de forma completamente infructuosa, más bien buscando una excusa para definir la disyuntiva. Algo le dice derecha, pero la luz.

La luz. A esta altura ya es evidente que no tiene idea de cómo incide la luz sobre la mesa y mucho menos aún de cómo debería incidir, ni para qué se ocupa tanto de la luz si al fin y al cabo está por anochecer y ya han encendido los faroles.

Se decide por impulso.

Derecha:

Se sienta en la silla de la derecha -aunque la luz- porque hay más espacio hacia atrás y ella tan inquieta. -Tan casi claustrofóbica, a golpes de espanto en los ascensores-

Ella se ha sentado allí por mero impulso, pero detrás de todo impulso hay una razón, un designio.

Pide un cortado y un cenicero, como si el cenicero formara parte del menú. Ella piensa fumar, es por eso. Quiero decir. Ella piensa fumar del mismo modo que piensa tomar café, del mismo modo que piensa estudiar; y para todo esto se ha sentado en el bar.

Saca del bolso: el cuaderno, la lapicera, el libro de estudio. Dispone todo sobre la mesa, prolijamente, siguiendo un principio espacial que consiste en una especie de rompecabezas. -Más para hacer lugar al pocillo y el cenicero que por puro metodismo. Y sin embargo a eso viene, qué curioso- Abre el libro de estudio en la hoja señalada con papel de cigarrillo: “Algunos conceptos metodológicos básicos”.

Llega el café, cierra el libro. Por no correr el riesgo de mancharlo, piensa.

-El sobrecito de azúcar espera su escena con cierta impaciencia, asomando entre todos los otros un poco por encima-

Toma un sobrecito de azúcar y lo rompe con precisión cinematográfica. Justo en el borde, un triangulito perfecto (¿isósceles?). Perfecto.

Con una leve inclinación, deja deslizar el azúcar de forma gradual, melodiosa. -Hay una medición exacta para esa inclinación, para el sobrecito palo de agua- Ah, perfecto. Se hunde silenciosamente entre la espuma de leche, magnificencia en miniatura.

Es, sin embargo, un asombro ajeno al glaciar de azúcar lo que demora su acción de tomar la cucharita y revolver el café con un tintineo rítmico, apretado. –Porque los ojos, vagamente, han estado mirando todo el tiempo por la ventana-

Toma, sí, la cucharita. Pero tan lentamente.

Con idéntica lentitud camina él, bordeando la ventana, por fuera, en la calle. Con tal lentitud que los ojos se encuentran ahí donde la luz no espeja el vidrio. –Cámara lenta-

-Ay, se ven-

La cucharita se detiene, él también.

20 abril 2006

Hoy:

  • me quedé dormida
  • tuve ganas de otro abrazo
  • tomé seis colectivos
  • me compré un libro
  • deseé una pelota roja con cuernitos
  • caminé al sol y me saqué el pullover
  • no me reventé un granito
  • me encontré un pañuelo con olor a perfume de mi abuela
  • empecé un cuento
  • tomé un té, dos o tres mates, y un café con galletitas
  • me reí mucho (aunque no tanto como el viernes)
  • pensé en una cara diferente
  • me sentí liviana
  • hice planes sencillos
  • recuperé mi cartuchera que había olvidado ayer en un bar
  • olvidé mi bufanda en otro lado
  • se me pegaron por lo menos cinco canciones

-y así se me fue pasando el día, de lo más anónimamente-

¿por qué digo esto, si es una fecha cualquiera?

por eso.



salud.

18 abril 2006

cosa de otra estación

no te ausentes
ensueño.

dejame dormir
otra noche destapada.

como esa luna que me vio
-o la vi-
tan cerca
que ya no sé cuál de las dos sonreía.

16 abril 2006

tengo una cita

"(...) el humor se parece a la poesía por su mecanismo. Es siempre, en esencia, una metáfora. Establece un misterioso nexo entre dos cosas aparentemente imposibles de comparar. Tanto el humor como la poesía encierran en su mecanismo el júbilo del descubrimiento. Pero mientras la poesía descubre, descorre el velo de la belleza, el humor desgarra el velo de la estupidez humana.
El humor, como la poesía, no es algo que se explica.(...)"


verborragia

Ella:
No te voy a mentir de mi

El calla.

Ella:
Tengo deseos de ser y no ser al mismo tiempo una cosa. Y dolor de cabeza.

El calla.

Ella:
Me da tristeza el taxista cuando bajo del coche. Siento que lo abandono lejos de su hogar.

El calla, pero la mira como si le hablara.

Ella:
Hay dos o tres cosas que se hacer bien. El resto es lo que me hace más feliz.

El calla y suspira.

Ella:
Tantas veces me quedé sin interlocutores, pero nunca nunca sin palabras.

El calla una última vez, y la besa.

Ella:
Hablo mucho. Te aburro?

El:
Si y si.

Y la besa otra vez.
Entonces callan los dos.

13 abril 2006

(me releo y oh)

El mostrador de los designios fatales
en el sentido de lo que sucede
No tenía que ser así, y sin embargo es.
En el patio una rueda. La rueda del patio.
Susto, sorpresa. Es la misma cosa.
Yo quería sorpresas. Quería asustarme. El riesgo. Parece a propósito, no?
¿Y quién me gobierna entonces? ¿O qué?
Como aquello que escapa a la realidad -¿qué realidad? -> ¿esta que pienso y ordeno en soledad?
-> ¿esa otra que vivencio, y sobre la cual ahora reflexiono?-

Al final no entiendo si la realidad es
lo fáctico, lo perceptible, lo vivencial,
o TODO lo que de eso se imprime en mí.

Igual, no vale la pena pensarlo así. Ahora hay un abismo rodeándome. Por eso estoy tan inmóvil, pensando.

11 abril 2006

esta sensación ondulante de que en cualquier momento

10 abril 2006

la noche

"tenía por lo menos 36 pesos en la billetera" es lo que piensa mientras piensa "qué miserable, sola y miserable me siento" y también "en qué gasté tanta plata?" se pregunta y a la vez "por qué nunca el amor ni nada?" y sigue "no tengo monedas para viajar" y "me muero por una caricia"
así la sorprende un extraño y le sopla
-ojalá que te gustes a vos misma.

09 abril 2006

usted no sabe qué triste

hace unas horas sentí que lloraba sangre, y juro que lo haría por una caricia.

estoy muy sola y creo que usted se ha ido. quería que fuera día de tormenta eléctrica en buenos aires, pero no. hay soles rayando los vidrios y me duele la cabeza.

quisiera que sea pleno invierno, tener un lugar en esta ciudad o en este mundo donde encender un cigarrillo y dejarlo en el cenicero mientras pongo la pava para el mate y usted me cuenta de sus años celestes y quizás me toma por la cintura mientras paso el agua de la pava al termo, y al llegar a la mesa descubrir que el cigarrillo se ha fumado solo, y reír mientras prendemos otro.

dígame que está ahí y que la muerte es mentira.

07 abril 2006

te destierro de mis sueños

si mis palabras todavía tienen un espesor
como de aliento siquiera
si todavía puedo decir,
-débilmente-

BASTA

si mis manos pequeñas aún transpiran
y tienen heridas de hoy
de hoy!
de tu ausencia
de meses

-indignación-
BASTA

me cansé de tenerte adentro

ya se cumplió el tiempo
te destierro y te mato

tragedia en un acto
y con mis propias palabras
así.

04 abril 2006

canto

ah, pero qué pasa, luna de abril?
qué nombre guardás en secreto?
decímelo primero a mí.
no me aguanto la intriga.

03 abril 2006

(impresiones viejas)

- como ese perro que se atrinchera en el puesto de las flores y del que solo veo una silueta atenta.

- y no son ganas de tomar el helado, sino de esa sencillez del espíritu cuando se toma el helado.

- prefiero correr un círculo

- espero, con buenas intenciones, que las palabras se agarren de las manos y me revelen algo


comoeseperroqueseatormentaymuerdesucola
correr un círculo en línea recta
correr un circo
-"Pero mirá qué rápido bajó el agua! Parece mentira la indignación. Parece de ayer."
-Ayer: vuelco el vaso en la alfombra, y a propósito. Porque quiero ver cómo cambia de color.
Viñeta invisible:
-A dónde vas con ese pelo?
-Cara de maíz inflado

01 abril 2006

blanco letargo o charco o laguna

a casa tarde, el agobio del sueño, sí, hay una alegría pequeña de irme a la cama sola, estirar los pies hasta abajo y a los costados, babear la almohada, arrancar el acolchado, pero hay una advertencia, un cuerpo lejos un cuerpo no mío, y yo tan suya todavía que se aparece en el sueño, es... es temible la forma en que me besa, me toca porque me sabe y yo lo sé, sos lejos le digo, lejos y ajeno, pero acá en mi cama parece que todavía estás, huella lívida, como muerto vivo en mi sueño, hijo de puta, que no te puedo sacar.