Arriba.
Arribamos.
Desem barca mos.
A la mar, otrora
nos lanzamos.
Incautos.
Des prevenidos.
Ahora.
Ahoramismo.
Llegamos.
Des empacamos.
Con la manito en visera
contemplamos.
Paisaje que se despliega,
amplio.
Con los colores
nuevos
de lo des conocido.
A la carga.
Vamos.
A la larga
des cansa remos.
A la barca amiga
le salen ruedas.
Y rodamos.
29 abril 2009
27 abril 2009
A mi me agarra. Cuando me desordeno y me ordeno, con el dedito índice. Ordeno sin ordenar. Me agarra dolor de dedo de tanto que lo uso para señalar, para apretar botones de una maquinita sin pilas. A control remoto no. No funciona. Y vos te vas. O estás, estando lejos. Con los ojos envueltos en tus pestañas, mirando para otra parte. Mi órden te desordena, te desconecta o te apaga. Te vas y yo me quedo, y te llamo con mi dolor de dedo. Pero no venís.
Te hago una pregunta. Nos hacemos una respuesta.
Una casita en el tigre, entonces.
Para encontrarnos cuando fallen todos los medios de comunicación. Para leer en el fondo del río los pensamientos profundos. Para navegar contra la corriente y saber llegar siempre a la isla. Al barquito cargado de. A los deseos futuros que hoy nos dan nervios, y a los que ni sabemos desear.
Una casita-isla. Como nuestro barco de ahora, pero más lindo, más libre, más en la tierra. Más lejos y más cerca.
Para aprender a amar la distancia y conocer el camino de vuelta.
A donde vos estés, yo quiero volver. Siempre.
Te hago una pregunta. Nos hacemos una respuesta.
Una casita en el tigre, entonces.
Para encontrarnos cuando fallen todos los medios de comunicación. Para leer en el fondo del río los pensamientos profundos. Para navegar contra la corriente y saber llegar siempre a la isla. Al barquito cargado de. A los deseos futuros que hoy nos dan nervios, y a los que ni sabemos desear.
Una casita-isla. Como nuestro barco de ahora, pero más lindo, más libre, más en la tierra. Más lejos y más cerca.
Para aprender a amar la distancia y conocer el camino de vuelta.
A donde vos estés, yo quiero volver. Siempre.
21 abril 2009
emoushon
15 abril 2009
Clasifíquese
Usted,
¿qué actitud tiene en la vida?
*Actitud de peatón: va por la vida paso a paso, seguro de que, aunque tarde un poco más, va a llegar a donde se propone. No conoce de problemas como buscar lugar para estacionar, pago de seguros y patentes, cadenas y candados, cascos... etc. Elige la escaséz de recursos con tal de garantizarse una vida menos complicada. Es confiado. Cruza las calles sin semáforo con total libertad, seguro de que su prioridad será respetada. Los otros circulantes le merecen poco o ningún respeto, porque ellos son unos estúpidos burgueses. Se maneja como si el mundo le debiera algo. Usted sostiene que, al final, la victoria será suya.
*Actitud de automovilista: recorre el camino de la vida cómodamente sentado en su sillón, espectante. Dependiendo del vehículo que le haya tocado en suerte, se manejará con un mayor o un menor desdén hacia el resto de los circulantes. Detesta los embotellamientos. No obstante, paga el precio de algún que otro tránsito lento, con tal de obtener la satisfacción magnánima de sacarse los mocos a gusto sin que nadie lo moleste. Si fuera por usted, la vida debería ser una autopista donde el único vehículo fuera el suyo. Quiere confort. Comodidad. Respaldo. Seguridad. Nada librado al azar. Títulos universitarios. Una vejez tranquila.
*Actitud de motociclista: usted es un zigzagueante de la vida. Usted no tiene tiempo que perder. La vida está llena de experiencias para ser vividas, y usted las quiere todas. Quiere el viento en la cara, la lluvia en el pecho, el barro en las botas. Por siempre jóven, buscará en cada etapa de la vida un motivo para estar al día. Amante de la tecnología y los productos para el cabello. Acelerado, coqueto, le cuesta respetar las normas de tránsito. Sueña con un mundo donde las reglas las haga usted. Ágil y canchero. Autosuficiente. Arriesgado. Convencido de que su modo de circular es el mejor, pero shh! que no se levante la perdiz. Mejor ser unos pocos, exclusivos. Mejor que su asombrosa particularidad se mantenga alejada de las masas.
*Actitud de ciclista: anda por la vida pedaleando, avanzando a costa de su propio esfuerzo. Se revienta las piernas en las subidas, pero también sabe hacerse el tiempo para dejarse llevar en alguna que otra bajada. En ocasiones, despreocupado, como fuera de contexto. Quiere que el ruido y el ritmo vertiginoso de la ciudad no le afecten. Usted va por la vía alternativa, por la bicisenda en el mejor de los casos, o por el costadito de la calle en el peor. A veces se sube a la vereda, sí. Usted cree que puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Tanta libertad vuelve los límites un tanto difusos. En el fondo, muy escondido, hay un deseo -una pequeña llamita- de averiguar cómo sería usted a bordo de un cuatro ruedas. Pero eso ahora no importa. Ahora usted y su bici, un sólo corazón. Usted y su bici, alas de libertad. Usted y su bici, atléticos y despreocupados, presente puro, fluyendo, escapando, soñando en círculos.
*Actitud de colectivero: va por la senda del caos y la destrucción. El mundo es hostil, desagradecido y mugriento. Su vehículo emite ruidos espantosos, propios del infierno mismo, y su mecánica es desastrosa. Es el dueño de la calle, de la pelota, de la verdad y de la justicia. Usted no acepta que lo contradigan, y tiene peso suficiente para imponer su autoridad. En el fondo, es un alma triste. Desahuciada. Con el poder pretende contrarrestar la precariedad de su estado anímico. Fuera de su vehículo, es un tipo común, o un pobre tipo. Pero dentro... dentro es el rey de la ciudad. Déspota y cascarrabias. Irascible, insensible, insensato. Apurado por llegar a ninguna parte. Contracturado. Siempre rodeado de gente, pero letalmente solo. Nadie conoce su verdadero yo. Tal vez nisiquiera usted mismo.
¿qué actitud tiene en la vida?
*Actitud de peatón: va por la vida paso a paso, seguro de que, aunque tarde un poco más, va a llegar a donde se propone. No conoce de problemas como buscar lugar para estacionar, pago de seguros y patentes, cadenas y candados, cascos... etc. Elige la escaséz de recursos con tal de garantizarse una vida menos complicada. Es confiado. Cruza las calles sin semáforo con total libertad, seguro de que su prioridad será respetada. Los otros circulantes le merecen poco o ningún respeto, porque ellos son unos estúpidos burgueses. Se maneja como si el mundo le debiera algo. Usted sostiene que, al final, la victoria será suya.
*Actitud de automovilista: recorre el camino de la vida cómodamente sentado en su sillón, espectante. Dependiendo del vehículo que le haya tocado en suerte, se manejará con un mayor o un menor desdén hacia el resto de los circulantes. Detesta los embotellamientos. No obstante, paga el precio de algún que otro tránsito lento, con tal de obtener la satisfacción magnánima de sacarse los mocos a gusto sin que nadie lo moleste. Si fuera por usted, la vida debería ser una autopista donde el único vehículo fuera el suyo. Quiere confort. Comodidad. Respaldo. Seguridad. Nada librado al azar. Títulos universitarios. Una vejez tranquila.
*Actitud de motociclista: usted es un zigzagueante de la vida. Usted no tiene tiempo que perder. La vida está llena de experiencias para ser vividas, y usted las quiere todas. Quiere el viento en la cara, la lluvia en el pecho, el barro en las botas. Por siempre jóven, buscará en cada etapa de la vida un motivo para estar al día. Amante de la tecnología y los productos para el cabello. Acelerado, coqueto, le cuesta respetar las normas de tránsito. Sueña con un mundo donde las reglas las haga usted. Ágil y canchero. Autosuficiente. Arriesgado. Convencido de que su modo de circular es el mejor, pero shh! que no se levante la perdiz. Mejor ser unos pocos, exclusivos. Mejor que su asombrosa particularidad se mantenga alejada de las masas.
*Actitud de ciclista: anda por la vida pedaleando, avanzando a costa de su propio esfuerzo. Se revienta las piernas en las subidas, pero también sabe hacerse el tiempo para dejarse llevar en alguna que otra bajada. En ocasiones, despreocupado, como fuera de contexto. Quiere que el ruido y el ritmo vertiginoso de la ciudad no le afecten. Usted va por la vía alternativa, por la bicisenda en el mejor de los casos, o por el costadito de la calle en el peor. A veces se sube a la vereda, sí. Usted cree que puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Tanta libertad vuelve los límites un tanto difusos. En el fondo, muy escondido, hay un deseo -una pequeña llamita- de averiguar cómo sería usted a bordo de un cuatro ruedas. Pero eso ahora no importa. Ahora usted y su bici, un sólo corazón. Usted y su bici, alas de libertad. Usted y su bici, atléticos y despreocupados, presente puro, fluyendo, escapando, soñando en círculos.
*Actitud de colectivero: va por la senda del caos y la destrucción. El mundo es hostil, desagradecido y mugriento. Su vehículo emite ruidos espantosos, propios del infierno mismo, y su mecánica es desastrosa. Es el dueño de la calle, de la pelota, de la verdad y de la justicia. Usted no acepta que lo contradigan, y tiene peso suficiente para imponer su autoridad. En el fondo, es un alma triste. Desahuciada. Con el poder pretende contrarrestar la precariedad de su estado anímico. Fuera de su vehículo, es un tipo común, o un pobre tipo. Pero dentro... dentro es el rey de la ciudad. Déspota y cascarrabias. Irascible, insensible, insensato. Apurado por llegar a ninguna parte. Contracturado. Siempre rodeado de gente, pero letalmente solo. Nadie conoce su verdadero yo. Tal vez nisiquiera usted mismo.
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