A veces el viaje se empareja con la noche, y las sombras se levantan y se extienden como sábanas, revelando el cambio de paisaje.
Es emocionante verlo apenas, pero profundamente sentir que algo se reestructura por dentro, que cuando la luz vuelva habrá nuevas superficies y perspectivas, que el punto de apoyo será otro.
Y si ocurre en pleno día, como una cinta de celuloide el paisaje se reinventa, despegándome del punto de origen, poniendo en imágen la sensación de estar en movimiento.
Salió THC con mi nota a Jorge Alfonso
Hace 12 horas



