16 agosto 2005

sobre Corina (3)

La nochebuena del 2004, Corina regresa a su casa del trabajo (un local de empanadas en el barrio de Retiro) con tres cajas de empanadas de jamón y queso (única variedad que comen sus padres) y una botella de ananá fizz.
Viene pensando, para adentro, como siempre Corina.
Corina
...
“¿Corina?” Oye que alguien la llama por su nombre propio “Cómo puede ser, nadie nunca me preguntó mi nombre” piensa Corina.
Corina... la siguen llamando.
Corina se da vuelta y ve a un costado, en el terreno baldío que está al lado de su edificio, un enorme conteiner. “¿Siempre estuvo allí, y por eso no lo veía?¿O acaba de aparecerse, como un espectro?” La voz que la llama por su nombre propio proviene de allí adentro, del conteiner.
Corina sigue caminando y sube a su casa, perpleja pero no tanto, porque nunca da crédito a lo que ven sus ojos ni a lo que oyen sus oídos.
Sin embargo, a las 12 de la noche, habiéndose tomado ella sola la botella entera de ananá fizz, y estando ya sus padres mirando tele en la cama, Corina baja corriendo las escaleras y se acerca resueltamente al conteiner para descubrir quién la nombra y por qué.
“Además”, piensa, “Corina y Conteiner son dos palabras que se agarran de la mano”.

1 comentario:

Polonia dijo...

última entrega sobre corina.