22 julio 2010
tumbas-tubo con cadáveres de cotillón en un líquido verde.
la cosa se está poniendo realmente bizarra.
21 julio 2010
foco
ayer, una señora me pidió que la ayudara a cruzar la calle.
cuando estábamos llegando a la otra orilla, me dijo: llegar a esta edad es la peor desgracia de la vida.
y yo me quedé pensando. me quedé mirándola. iba en pantuflas, con su bastón. se tomaba su tiempo. el problema era que ella temía, porque probablemente lo haya comprobado, que los automovilistas no quiseran esperar, o no se dieran cuenta.
así que la desgracia en realidad no era ser vieja, sino ser vieja en esta ciudad.
cuando estábamos llegando a la otra orilla, me dijo: llegar a esta edad es la peor desgracia de la vida.
y yo me quedé pensando. me quedé mirándola. iba en pantuflas, con su bastón. se tomaba su tiempo. el problema era que ella temía, porque probablemente lo haya comprobado, que los automovilistas no quiseran esperar, o no se dieran cuenta.
así que la desgracia en realidad no era ser vieja, sino ser vieja en esta ciudad.
20 julio 2010
era frío.
día del amigo, cayó jueves.
salí del teatro, temprano, y fui al ciber.
había un mail de otra persona.
un mail general, como quien no quiere la cosa.
todavía latía fuerte el pasado.
y otro mail
tuyo
por el día del amigo.
triste vos. ibas o venías de un entierro. o dos.
yo también.
busqué con fuerza
un teléfono público.
me atendió el contestador. le dije que quería verte. que era tu amiga.
me puse ansiosa. compré una tarjeta. te llamé una, dos, diez veces.
al final no sé como fue, pero nos comunicamos.
arreglamos para esa noche, un panqueque en carlitos.
creo que tomamos un café. nos mirábamos.
yo sabía que de mis ojos estaban saliendo
dos luces
te miraba traspasándote
te miraba amigo y amor.
vos me dijiste estás muy linda.
y no sé qué pasó después. tengo un vago recuerdo
de sentir que flotaba.
seguimos hablando, seguro.
el beso fue un poco más tarde.
te ibas
me iba
a paraná al otro día.
no quisimos decir mucho
vos sabías
y yo
que era eso.
ahí estaba
la luna,
yo me acuerdo,
como tantas veces.
día del amigo, cayó jueves.
salí del teatro, temprano, y fui al ciber.
había un mail de otra persona.
un mail general, como quien no quiere la cosa.
todavía latía fuerte el pasado.
y otro mail
tuyo
por el día del amigo.
triste vos. ibas o venías de un entierro. o dos.
yo también.
busqué con fuerza
un teléfono público.
me atendió el contestador. le dije que quería verte. que era tu amiga.
me puse ansiosa. compré una tarjeta. te llamé una, dos, diez veces.
al final no sé como fue, pero nos comunicamos.
arreglamos para esa noche, un panqueque en carlitos.
creo que tomamos un café. nos mirábamos.
yo sabía que de mis ojos estaban saliendo
dos luces
te miraba traspasándote
te miraba amigo y amor.
vos me dijiste estás muy linda.
y no sé qué pasó después. tengo un vago recuerdo
de sentir que flotaba.
seguimos hablando, seguro.
el beso fue un poco más tarde.
te ibas
me iba
a paraná al otro día.
no quisimos decir mucho
vos sabías
y yo
que era eso.
ahí estaba
la luna,
yo me acuerdo,
como tantas veces.
chiquitos como
meros souvenires
o quizás
como el juguete
que trae el huevo kinder.
así como el que una vez
vi en una repisa
traído de bolivia.
así pero vivos.
pequeños bebitos
todos completos
solo que
miniatura,
vivos y desnudos
como dios los trajo
de tres centímetros
sin el abrigo
del vientre materno
al cuidado de una enfermera
descuidada
con manos resbalosas.
uno se caía
muerto
y después otro,
al sacudir la manta.
a la enfermera no
se le movía un pelo.
era lo más normal.
bebitos miniatura
había a montones en
aquella sala.
meros souvenires
o quizás
como el juguete
que trae el huevo kinder.
así como el que una vez
vi en una repisa
traído de bolivia.
así pero vivos.
pequeños bebitos
todos completos
solo que
miniatura,
vivos y desnudos
como dios los trajo
de tres centímetros
sin el abrigo
del vientre materno
al cuidado de una enfermera
descuidada
con manos resbalosas.
uno se caía
muerto
y después otro,
al sacudir la manta.
a la enfermera no
se le movía un pelo.
era lo más normal.
bebitos miniatura
había a montones en
aquella sala.
14 julio 2010
familias
-El concepto de familia fue usado históricamente como bastión de muchas y muy terribles atrocidades.
-El concepto de familia no es una verdad fija ni absoluta: cambia, así como cambia nuestro modo de comprender la realidad a medida que tenemos nuevos conocimientos, o como se modifican ciertos procedimientos cuando se descubre que hay un modo mejor que el anterior.
-Cada familia es un mundo.
-Existe algo que se llama violencia familiar. Ergo, la familia es algo plausible de ser violento.
-La familia, en el mejor de los casos, supone una pertenencia afectiva, un espacio de contención, una historia en común.
-Las familias no nacen, se hacen.
-La diferencia de género no determina el rol: papá y mamá son sinónimos.
-Todo niño tiene derecho a tener una familia que lo quiera y lo cuide, y a crecer en libertad.
-El concepto de familia no es una verdad fija ni absoluta: cambia, así como cambia nuestro modo de comprender la realidad a medida que tenemos nuevos conocimientos, o como se modifican ciertos procedimientos cuando se descubre que hay un modo mejor que el anterior.
-Cada familia es un mundo.
-Existe algo que se llama violencia familiar. Ergo, la familia es algo plausible de ser violento.
-La familia, en el mejor de los casos, supone una pertenencia afectiva, un espacio de contención, una historia en común.
-Las familias no nacen, se hacen.
-La diferencia de género no determina el rol: papá y mamá son sinónimos.
-Todo niño tiene derecho a tener una familia que lo quiera y lo cuide, y a crecer en libertad.
11 julio 2010
El pasillo era largo y terminaba en un desnivel. Había que dar un salto para aterrizar en ese departamento oscuro, casi pozo, donde esperaba un perro blanco con manchas marrones. La señora andaba por ahí, en su parte de la casa, y amenazaba con su locura. El perro, en cambio, no había ladrado siquiera.
Los visitantes intentaban abrir la puerta del cuarto que venían a ver, que era una cuadrícula de hierro oxidado, como esas protecciones para balcón. Adentro había cosas arrumbadas del mismo color óxido de la puerta.
Se oía un disparo. Todos sucumbían al terror. Alguien iba a ver.
La mujer había querido dispararse en la cabeza, pero no había apuntado bien. Alguien la ayudaba, le disparaba en la cabeza, pero le agujereaba el brazo. La mujer gritaba, ya no se quería morir, le ardía el tiro y por primera vez no estaba loca. No se quería morir ni que le ardiera el brazo desgarrado por el tiro. Nadie sabía que hacer. El perro no estaba más, y afuera el pavimento estaba blando, ya no había más tierra bajo los pies, no había lugar seguro.
Los visitantes intentaban abrir la puerta del cuarto que venían a ver, que era una cuadrícula de hierro oxidado, como esas protecciones para balcón. Adentro había cosas arrumbadas del mismo color óxido de la puerta.
Se oía un disparo. Todos sucumbían al terror. Alguien iba a ver.
La mujer había querido dispararse en la cabeza, pero no había apuntado bien. Alguien la ayudaba, le disparaba en la cabeza, pero le agujereaba el brazo. La mujer gritaba, ya no se quería morir, le ardía el tiro y por primera vez no estaba loca. No se quería morir ni que le ardiera el brazo desgarrado por el tiro. Nadie sabía que hacer. El perro no estaba más, y afuera el pavimento estaba blando, ya no había más tierra bajo los pies, no había lugar seguro.
04 julio 2010
bla bla bla
no tengo nada que decir, pero me cansé de ver esa foto cada vez que abro el blog.
sé que el año pasado me había inventado un chiste, y estoy haciendo todo lo posible por acordármelo desde ayer.
qué jodido querer acordarse algo y no poder. a mi me mata. me queda la rueda girando en falso.
por ahí me pongo a hacer otras cosas, pero en el fondo, muy en el fondo, sigo pensando en lo que me estoy tratando de acordar.
es gravísimo en realidad. te quema la cabeza. ahora, ponele, tengo que estudiar. voy a estudiar.
pero lejana, una vocecita finita de fideo, va a estar clamando por su recuerdo perdido. deambulando entre los laberínticos pabellones de mi memoria, buscando al menos una palabrita que asome una solapa desde atrás de alguna otra cosa, para tirar y que salga el recuerdo completo.
lo lindo de esto es que hoy es domingo, y desayuné en la cama.
ahora me voy a estudiar. chau.
cuando me acuerde el chiste, lo voy a escribir en el blog. así después es más fácil.
chau.
aunque quizás ya lo escribí en el momento que lo inventé. a ver...
sé que el año pasado me había inventado un chiste, y estoy haciendo todo lo posible por acordármelo desde ayer.
qué jodido querer acordarse algo y no poder. a mi me mata. me queda la rueda girando en falso.
por ahí me pongo a hacer otras cosas, pero en el fondo, muy en el fondo, sigo pensando en lo que me estoy tratando de acordar.
es gravísimo en realidad. te quema la cabeza. ahora, ponele, tengo que estudiar. voy a estudiar.
pero lejana, una vocecita finita de fideo, va a estar clamando por su recuerdo perdido. deambulando entre los laberínticos pabellones de mi memoria, buscando al menos una palabrita que asome una solapa desde atrás de alguna otra cosa, para tirar y que salga el recuerdo completo.
lo lindo de esto es que hoy es domingo, y desayuné en la cama.
ahora me voy a estudiar. chau.
cuando me acuerde el chiste, lo voy a escribir en el blog. así después es más fácil.
chau.
aunque quizás ya lo escribí en el momento que lo inventé. a ver...
29 junio 2010
viajar al pasado
Yo a los 20.
Creí que no tenía fotos de esta época, pero sí.
Creo que pasó mucho tiempo, pero a la vez creo que no.
La percepción del tiempo cambia.
El ancho de la nariz también.
El que diga que no se puede viajar en el tiempo, se equivoca:
que revise su casilla de mails desde el principio.
el búnker del villano
Por fin aparecía. Y todo cobraba sentido.
De chica era clarísimo que él existía, que era la causa de todos los males.
Aquí, en el sueño, había que atravesar una cortina metálica que se cerraba lentamente, para entrar a su búnker de malvado.
Mi madre pasaba primero, resueltamente. Después nos animábamos mi hermana y yo.
Él tenía planillas con nuestros nombres anotados. "Tonta, tonta Sol", decía en un par de casilleros, en una de las columnas. Tenía una pantalla de televisor, nos hacía pruebas. Juan daba la prueba. Era muy difícil: iba pasando imágenes a toda velocidad, e, intercalados, flashes de luz blanca. Había que identificar los flashes, creo que cerrando los ojos. Para no caer en la hipnosis.
Habíamos ido a pedir explicaciones. "¿Temperley?", difusamente preguntaba mi madre. No se armaba bien la pregunta.
Era él. Él se los había llevado a todos. Y nuestros nombres estaban en su planilla.
Huíamos. Mario no estaba, él lo había escondido. Bajo nuestros pies, saltábamos un pozo de taller mecánico, y abajo alcanzábamos a ver a Dixie. La tentación de bajar, ver quién más estaba, llevarnos a Dixie de vuelta a casa.
Mi madre saltaba; ahora era una pileta de agua fría, pleno invierno. El club ése donde las chicas hacían deportes en la primaria. Deshabitado. Un quincho que recordaba de un acto escolar. Y escarcha sobre el pasto.
Estábamos arriba. El búnker, el villano, todos, habían quedado abajo.
Y la pregunta que no se podía formular, sin respuesta, como un eco, significándose a sí misma.
De chica era clarísimo que él existía, que era la causa de todos los males.
Aquí, en el sueño, había que atravesar una cortina metálica que se cerraba lentamente, para entrar a su búnker de malvado.
Mi madre pasaba primero, resueltamente. Después nos animábamos mi hermana y yo.
Él tenía planillas con nuestros nombres anotados. "Tonta, tonta Sol", decía en un par de casilleros, en una de las columnas. Tenía una pantalla de televisor, nos hacía pruebas. Juan daba la prueba. Era muy difícil: iba pasando imágenes a toda velocidad, e, intercalados, flashes de luz blanca. Había que identificar los flashes, creo que cerrando los ojos. Para no caer en la hipnosis.
Habíamos ido a pedir explicaciones. "¿Temperley?", difusamente preguntaba mi madre. No se armaba bien la pregunta.
Era él. Él se los había llevado a todos. Y nuestros nombres estaban en su planilla.
Huíamos. Mario no estaba, él lo había escondido. Bajo nuestros pies, saltábamos un pozo de taller mecánico, y abajo alcanzábamos a ver a Dixie. La tentación de bajar, ver quién más estaba, llevarnos a Dixie de vuelta a casa.
Mi madre saltaba; ahora era una pileta de agua fría, pleno invierno. El club ése donde las chicas hacían deportes en la primaria. Deshabitado. Un quincho que recordaba de un acto escolar. Y escarcha sobre el pasto.
Estábamos arriba. El búnker, el villano, todos, habían quedado abajo.
Y la pregunta que no se podía formular, sin respuesta, como un eco, significándose a sí misma.
21 junio 2010
amasar
las ideas se amasan como todas las cosas buenas
con las manos en la masa la cabeza ligera
después un repasador tibiecito
y a dejarse levar
con las manos en la masa la cabeza ligera
después un repasador tibiecito
y a dejarse levar
13 junio 2010
10 junio 2010
dormir viajando y viajar durmiendo
Así son las cosas en mi lado B.
Soñé que iba durmiendo en un tren con camarote, viajando por Europa o Estados Unidos.
Me despertaba en el tren y un poco miraba por la ventanilla. Alguien se hacía pis en la cama.
Me despertaba y lo del tren había sido un sueño. Mi mamá me alentaba a seguir soñando-viajando. "¿Puedo ir a Francia?" le preguntaba. "No, pero a Alemania sí", me decía ella. Rehacíamos el camino del tren en una maqueta de arena que yo sin querer (sin saber) había derrumbado. Yo me tiraba de panza en la vía de arena y procuraba aterrizar en el sueño. Lo lograba. Soñaba ahora que planeaba por una campiña que parecía más francesa que alemana. Me preocupaba que la conciencia de estar soñando me sacara del sueño, pero me concentraba y seguía ahí. De pronto estaba en una ciudad antigua, adentro de una galería que ya conocía de otro sueño. Era como un castillo, y era oscuro. Yo quería volver al paisaje. Entonces, cuando el portón se abría y entraba el sol (o salía yo al sol) daba un grito de alegría.
No sé si me había pasado antes, esto de soñar adentro de un sueño.
Soñé que iba durmiendo en un tren con camarote, viajando por Europa o Estados Unidos.
Me despertaba en el tren y un poco miraba por la ventanilla. Alguien se hacía pis en la cama.
Me despertaba y lo del tren había sido un sueño. Mi mamá me alentaba a seguir soñando-viajando. "¿Puedo ir a Francia?" le preguntaba. "No, pero a Alemania sí", me decía ella. Rehacíamos el camino del tren en una maqueta de arena que yo sin querer (sin saber) había derrumbado. Yo me tiraba de panza en la vía de arena y procuraba aterrizar en el sueño. Lo lograba. Soñaba ahora que planeaba por una campiña que parecía más francesa que alemana. Me preocupaba que la conciencia de estar soñando me sacara del sueño, pero me concentraba y seguía ahí. De pronto estaba en una ciudad antigua, adentro de una galería que ya conocía de otro sueño. Era como un castillo, y era oscuro. Yo quería volver al paisaje. Entonces, cuando el portón se abría y entraba el sol (o salía yo al sol) daba un grito de alegría.
No sé si me había pasado antes, esto de soñar adentro de un sueño.
08 junio 2010
mutatis mutandis
Hay ciertos edificios que me traen recuerdos de una vida que no viví. O que sí viví, pero no recuerdo como propia.
En general tiene que ver el olor a comida, la sensación de volver del colegio en invierno, los ascensores.
Cuando nos mudamos en el '93, recuerdo haber sentido que me mudaba a otra vida. Todo en ese edificio era como ajeno. Tener un dormitorio propio, un balcón, alfombra, una cama nueva y un escritorio. Una otra vida que era confortable, pero no era la mía. Fueron menos de dos años, así que nunca me apropié de esa vida. Después vinieron otras. Muchas. Algunas más confortables que otras. Lo originario, la vida verdadera, nunca volvió del todo. Vuelve en evocaciones, pero nada más. Lo que creo es que no hay una vida, sino muchas. Muchas en una. Mutatis mutandis, on and on.
Cuando me concentro mucho, me parece estar pasando de una vida a otra. Justo ahora.
Hoy, además, me acordé de esta canción de otra vida. La del '93.
En general tiene que ver el olor a comida, la sensación de volver del colegio en invierno, los ascensores.
Cuando nos mudamos en el '93, recuerdo haber sentido que me mudaba a otra vida. Todo en ese edificio era como ajeno. Tener un dormitorio propio, un balcón, alfombra, una cama nueva y un escritorio. Una otra vida que era confortable, pero no era la mía. Fueron menos de dos años, así que nunca me apropié de esa vida. Después vinieron otras. Muchas. Algunas más confortables que otras. Lo originario, la vida verdadera, nunca volvió del todo. Vuelve en evocaciones, pero nada más. Lo que creo es que no hay una vida, sino muchas. Muchas en una. Mutatis mutandis, on and on.
Cuando me concentro mucho, me parece estar pasando de una vida a otra. Justo ahora.
Hoy, además, me acordé de esta canción de otra vida. La del '93.
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