21 julio 2010

foco

ayer, una señora me pidió que la ayudara a cruzar la calle.
cuando estábamos llegando a la otra orilla, me dijo: llegar a esta edad es la peor desgracia de la vida.
y yo me quedé pensando. me quedé mirándola. iba en pantuflas, con su bastón. se tomaba su tiempo. el problema era que ella temía, porque probablemente lo haya comprobado, que los automovilistas no quiseran esperar, o no se dieran cuenta.
así que la desgracia en realidad no era ser vieja, sino ser vieja en esta ciudad.

2 comentarios:

Marta Takahashi dijo...

Me ha gustado tu entrada. A ver si te pasas por mi blog, y puedo deleitarte de igual modo.
Un saludo.

polonia dijo...

fallen angel: dale, me doy una vuelta. saludos.