I
Disfruto, como nunca antes, de mirarme desnuda en el espejo.
Tu mirada se ausentó cuando empecé a cambiar.
Soy como un animal fantástico, me digo.
Algo habrá de monstruoso en esto, porque tu pobre mirada de hombre asustado no quiere ser parte. Se fuga, pero sin perspectiva.
II
La redondez se multiplica. Me siento hermosa y extraña.
El ombligo-pupila también mira. Es que faltan tus dos ojos, pero yo, acá, mientras tu vida se me diluye como tinta en el agua, estoy cosechando tres.
III
Los hombres me miran. Con intensidad, con curiosidad, con reservas, con poesía, con secretos, con luz verde.
Yo los miro también.
Les digo sin palabras que estoy lista para un café.
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