25 mayo 2015

Por qué no. O cuándo.

Esperar una caricia
-el deslizarse de una mano
por la espalda,
apenas-
Parece cosa de antes

¿No merezco yo
también
ese gesto?
¿Esa delicadeza
que se reserva
al gato, a la superficie
rugosa del pantalón
mientras se espera
que el frío
que el colectivo
pasen?

Esperar
el abrazo
espontáneo

Hundirme en tu cuello
-no esperar ya nada-

Pero por qué no.
O cuándo.

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