19 marzo 2009

primos


Mi primo Dami me debía estar diciendo que mire a la cámara. La cámara, seguramente la tendría mi papá, el documentalista de mi infancia. Yo bola. Muñeca pepona. Redonda por donde se me mirase. Mi primo Ale sonríe.
De fondo, inequívocamente, los sillones de mi casa. Marrones a cuadraditos.


Con las manos en la masa. Invisible en la foto, pero en esta escena hay algo comestible que distrae la atención de Ale, y la mía por supuesto. Dami siempre con indicaciónes, pero con la boca llena. Creo que es de mi cumple de un año. Esa mano que también señala es posible que sea de mi mamá. ¿Habría más de una cámara a la que mirar?
Yo con enterito celeste. Mi mamá me vistió de varón, hasta que me rebelé y empecé a pedir pollerita que vuela.



Ellos siempre bronceados y mulatos. Acá recién llegados de vacaciones. Como mi tío es uruguayo, siempre veraneaban en las costas orientales. Yo estrenando el título de hermana mayor. Laila pura cabeza. En la quinta, lugar de encuentro de toda la familia, donde crecimos juntos y mi papá me enseñó a tirarme de cabeza a la pileta y a andar en bici sin rueditas, y donde Lai empezó a caminar, y donde tantas cosas lindas.

1 comentario:

LaiLuZ dijo...

Ey! era una cabeza (cerebro) en desarrollo, y necesitaba mucho espacio. Además, si tuviera esa cabeza y tu cuerpo bola, no parecería tan cabezona...PERO MIRÁ ESAS PIERNITAS DE MARRANA FLACA!