si los mirás a contraluz, son transparentes.
saben disimular su grandeza a fuerza de ser tan torpes.
les gusta la valentía y la eligen para realizar las tareas para las que no fueron hechos, como hablar seriamente sin que vuele una mosca, y bailar una coreografía sin equivocar ningún paso.
les preocupan los cambios de estación, porque saben que les cambia el humor de pronto, y se ponen extremadamente melancólicos.
después de las doce de la noche, la risa se les vuelve mucho más contagiosa, y hay que cuidarlos para que no se vayan de boca en la vía pública.
si andan en patines, cantan a viva voz.
si andan en bicicleta, les ponen cintas de colores para volar como cometas, y dejan que los pelos se les revuelvan y alboroten.
si andan en moto, guardan adentro del casco un arbusto enrulado y lleno de túneles con adivinanzas.
si andan en subte, van con la mirada perdida y risueña, y cuando se distraen se les ven los zapatitos verdes desde las ventanillas.
si andan a pie, van muy abrigados, por si a la vuelta de la esquina se encuentran con un frío polar.
los gigantes en realidad son niños disfrazados.
2 comentarios:
cuanto amor. un amor gigante!
jaaa!
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