30 mayo 2008

El otoño se puso fiero

Hoy, cruzando el puente sobre las vías, me venía persiguiendo una hojita seca.
Venía justo atrás mio, haciendo un ruidito como jjjjjjjj fsss fsssssss.
Se arrastraba, pensando que así no la iba a descubrir.
Yo apuré el paso, aprovechando la pendiente, y alcancé a abandonar el puente antes de que la hojita me abordara.


Y hay que ver cómo se ponen las hojitas los días de viento arremolinado, todas en un motín contra la ley de gravedad. Se van arengando unas a otras, y suben cada vez más alto, y giran cada vez más rápido.


Yo no sé qué pretenden, al final.
Hojas secas/ hojas muertas. Son como muertas vivas, las pobres. Ya no saben qué hacer de sí mismas, entonces se dedican a intimidar a la gente.
Pero después, todos sabemos.
Después terminan apiladas en la cesta del barrendero.

3 comentarios:

nana dijo...

o terminan bajo mis pies luego del crujido sabroso de su pobre cuerpesitio.

Fernando Niemevz dijo...

Tal como comentaría una viejita medio loca con cartera y mocasines

SrKaito dijo...

deberías ver la escena de monty python, creo que en the meaning of life, donde la hoja decide suicidarse y se tira del árbol, gritando...