El ir y venir de las horas se apoca,
se pone torpe torpe y tropieza
acá, cerquita de la oreja cae
hace un ruidito de póc
de poca, poquitísima cosa.
Sueño pesado aplastó la tierra
que todavía fresca olía a pena
de ayer, pero de ahora también
que no se la llevó el agua
ni el viento fuerte del soplido nuevo.
Pueden ciertos desvelos aplacar
los paisajes tristes de los sueños viejos
avejentados, amarilleados, de caras huecas
torcidas y vueltas hacia adentro
en la ronda imaginaria de las verdades feas
Todavía está fresca la tierra, la pintura mojada
del sueño privado, no fotografiable
cunde el desamparo y las imágenes pregnan
paren penas viejas, reparidas, repatriadas
acá, cerquita de la oreja, la voz que dice basta
hace un ruidito de póc
de poca, poquita
poquitísima cosa.
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