22 mayo 2006

llamado a la solidaridad

Extravié un sombrero

una boina, para ser más precisa;

y en realidad no la extravié, sino que la olvidé
en un 29.

Y estoy muy
-muy-
triste.

Me preocupa esto de la tristeza por la boina.
Me preocupa, en realidad, mi incapacidad de superar las pérdidas. Y estamos hablando de una boina.
Pero estamos hablando de tantas cosas.




(Es color crudo, con anillos marrones. Por si alguien la encuentra)

9 comentarios:

Natalia J. dijo...

un amigo me estaba contando que sin querer tiro un cuchillo a la basura. espero que tu post le sirva de consuelo ...

yo dijo...

ahora te olvidaste la boina. te vas acercando. el siguiente paso es la cabeza, ya sabés.

Anónimo dijo...

me preocupa que te preocupe tanto.
y que sigas asi.


quizas se tuvo que ir a dar un paseo. Un largo paseo.


quizas era necesario.

nadie dijo...

"todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. "Tu muñeca ha salido de viaje", le dice. "¿y tú cómo lo sabes?", le pregunta la niña. "Porque me ha escrito una carta", responde Kafka. La niña parece recelosa. "¿Tienes ahí la carta?" pregunta ella. "No, lo siento", dice él, "me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo. "Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?
Kafka vuelve inmediatamente a casa para escrbirir la carta. Se siente frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña.
La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad dieferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.
Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete enconces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendría al corriente de todas sus actividades.
A esta altura ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribirle otra cada día, única y explusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿qué clase de persona hace semejante cosa)
Y cumple su compromiso durante tres semanas. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorvente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semananas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determiandas complicacioens que han surgido en su vida y hacen imposibled su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide casar la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y enconces, en la ultima línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.
Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semananas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario,las penas de este mundo desaparecen.


Mientras la historia siga su curso, la realidad deja de existir.!!"

viole dijo...

tu boina se fue a tomar cafe con mis guantes... seguro

Polonia dijo...

ay. qué emocionaza!!
voy por partes:

apo: me preocupa el señor que se encarga de los residuos en la cuadra de tu amigo.

yo: estoy queriendo dejar la cabeza por ahí, es verdad. necesitamos tomarnos un tiempo, por el bien de la relación.

nat: no se. no se si era necesario perder ESA boina. era realmente inofensiva.

sofi: seguro que sí, las cosas también se habitúan a uno. y seguro que no son racistas.

tacho: es una historia conmovedora. muchas gracias por el regalo, usted vendría a ser mi kafka.

vj: y nos deben estar cuereando de lo lindo...

Polonia dijo...

me olvidaba de contarles que esta mañana (vieron el frío que hacía esta mañana?)
pasé por una bellísima mercería de barrio y me compré un gorro de lana de esos infantiles, con orejeras.
me compré un gorrito ridículo y hermoso.

y estoy mejor.

(gracias kinotho por hacermelo notar)

alejandro cronopio dijo...

vos perdiste la boina en el 29, te consuela saber que hay gente que pierde la vida en 24?

Polonia dijo...

y... no. la verdad que no me consuela.
me pone más triste.