26 noviembre 2007

pregunta

qué soy.
porque aunque a nadie más que a mi me importa. y eso que a veces ni me importa.
qué cuernos, esa es la pregunta.
los días buenos parece que soy algo blando y amarillo, que estoy en paz conmigo, que se puede convivir. días buenos hay pocos, y pasan volando. yo amarilla soy casi no yo, porque paso tan rápido, tan blando, que no me doy cuenta, y debe ser por eso que son días buenos. casi de a poco como hundiendo los pies en la arena cuando está tibia y te deja pasar.
qué soy sin embargo cuando pasa el tiempo sin que me de cuenta. porque yo no soy. yo me preocupo por el tiempo. demás. si pasa rápido, si no pasa, si no tengo y si tengo también, y si me tiene. el tiempo me tiene y no me deja ir. solo cuando soy amarilla y es un día bueno, pero tampoco sé qué es primero.
otros días: los que soy caracol de agua, porque me siento tán irremediable y húmeda que es mejor quedarse adentro. los días que soy baba y agua, para llorar para adentro, para hacerse remolino en la baba. yo para adentro, laberinto de tristeza inútil que no voy a ninguna parte y me quedo conmigo, con mi baba. y ahi nadie es capaz de verme porque me camuflo en mis algas y soy medio verde. y el tiempo es conmigo y con mi lástima de dejar pasar las horas.
más vale que el viento me despeine un poco los días de furia, de ganas de patear neumáticos, que soy insoportable y desfachatada. que ni yo me aguanto para pasar un ratito sentada a solas. vienen de visita los dos mocosos que no se ponen de acuerdo, uno de cada lado, y que soy horrible y soy el pobre hongo asolado, y que soy la peor y que soy la peste y que soy la víctima y que soy la novela. así están el día entero, y me tiran un poco del pelo, y yo soy la furia y quiero que alguien me pegue para poder pegarle y volver a estar en paz con mi furia.
están los días amargos, que soy parecida a la furia pero sin energía, y me chorreo miserable sin poder asentar la porquería como corresponde. esos días no me sale nada, soy mezcla de caca y mosca y así me lo paso conmigo, sin hacer nada por nada.
y los días restantes serán mezcla de los anteriores, pero sin duda están los días blancos, que soy cuaderno, que me dejo escribir y me sorprendo, soy lamparita y ay, me hago cosquillas abajo de los pies. y el tiempo no molesta porque está de huelga y me agarra vértigo y ganas de correr.

15 noviembre 2007

equipo

Cuando uno no sabe qué hacer solo. O sabe qué, pero no sabe cómo. O sabe cómo, pero no sabe por dónde empezar. O sabe por donde empezar, pero se desmaya ahí nomás, en la largada.

Cuando uno solo es poco muy poco para apechugar. Cuando uno solo tiene miedo. O angustia. O ganas de patearse el traste a cada rato. Cuando uno solo es impar e improbable. Imposible.

Uno solo tiene un millón de cosas para reprocharse, para ponerse la traba. Uno solo puede saltar a la soga, pero no puede jugar al elástico. Ni al truco. Uno solo no dobla las apuestas. Uno solo tiene su punto de vista, pero no tiene una recta, ni una curva, ni una espiral de vista.

Uno solo que se pierde es un náufrago. Pero un naufragio en equipo puede ser una fiesta, un campamento, una kermesse.
Uno solo que se equivoca, lo disimula. Uno que se equivoca en equipo aprende.


Entonces.

Acá se queda Polonia.


esta foto es de Jorge Crowe http://esferacarmesi.blogspot.com/

13 noviembre 2007

creo que me inventé una canción

malísima.
decí que me olvidé la melodía, que agravaba la cuestión.


si todos los caminos conducen hasta ti
tendríamos que habernos cruzado antes
pues todos los caminos que hay yo recorrí
con la esperanza ciega de encontrarte

pero nunca fue aliada mía la suerte
perseguida voy siempre por mi sombra
si antes que con vos, tropiezo con la muerte
no tengo dudas que va a ser de boca

el suelo me quiere pisar los talones
y tu nuca se aleja... no hace más que escaparse
¿por qué será, amor, que estas noches
por más que te veo, no puedo mirarte?


el paso de las horas hace que todo esto cobre una dimensión bizarra. más teniendo en cuenta que tuve el tupé de anotarla.
y bueno. cosas que se le pasan a uno por la cabeza viajando en colectivo.

03 noviembre 2007

Una palabra no pierde los cascabeles


Nombrar a alguien muerto, escuché o leí -o sé del saber popular- que es, en una forma poética o trascendental, traerlo a la vida. En realidad me parece que es traerlo al pensamiento, lo cual me suena bastante más razonable. Resulta que no es devolverle la vida a esa persona, sino traer su recuerdo, su impronta, a nuestra vida actual.Lo que pasa cuando alguien importante de nuestra vida se muere, es que dejamos de nombrarlo cotidianamente como lo hacíamos. Su nombre pasa a formar parte de una serie de ritos, de los consagrados, o de los íntimos, pero ya no de lo cotidiano. Pasa a ser una palabra que nos pone tristes, porque recuerda la ausencia. Representa su propia oquedad, su indiferencia para con la realidad.

Nombrar a quien no va a venir, a quien no va a responder, a quien ya no se nombra a sí mismo, tiene mucho de absurdo. Y de tragedia.

Sin embargo nuestro nombre nos sobrevive, y por algo debe ser. Nombrar a un muerto es atar en un mismo nudo el pasado y el presente. No es negar su ausencia, porque cuando se recuerda es porque se tiene la certeza de lo que ya no es. Pero al nombrar, algo de ese silencio inabarcable de la muerte, se quiebra.

01 noviembre 2007

primer tiempo is back





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12 octubre 2007

Estudio serio



Uno sale de un comercio corriente, luego de haber hecho una compra pequeña en un día lluvioso. Se dirije hacia su hogar, lo más rápidamente posible, saboreando de antemano la siesta que le espera.
Con el llavero en la mano, a punto de dar el paso que le separa de ése lugar tibio que es su casa, nota, no sin cierto fastidio, que le falta el paraguas.

¿Qué lleva a un individuo a emprender la marcha atrás, a volver sobre sus pasos estando a punto de alcanzar el ansiado momento de llegar al hogar? ¿Este objeto de bella forma y dudosa utilidad es capaz de producir semejante comportamiento?

Los científicos aún no han podido responder estas preguntas. Lo que hoy podemos decir es que el olvido/extravío/destartalamiento de este singular objeto genera en las personas una suerte de angustia existencial inmotivada.
Consultados por este medio, distintos profesionales de la salud han coincidido en remarcar la notable falta de criterio que existe en torno a esta problemática en general, y en este estudio en particular.
Por un lado, los paraguas se han convertido en objetos fácilmente desechables. Por otro lado, nadie puede permanecer impasible ante el olvido eventual de estos objetos tanto en la vía pública, como en lugares privados. Un paraguas que se pierde, difícilmente se recupera.
También debemos citar casos patológicos, como ser los reincidentes, que olvidan periódicamente sus paraguas; los abandónicos, que ante el más mínimo desperfecto técnico, abandonan a los indefensos paraguas en plena lluvia. Están por otra parte los caritativos, que recojen a los desafortunados paraguas, los suertudos, que se encuentran los paraguas que otros olvidan, y, por supuesto, los oportunistas, que, a sabiendas de esta ola de desechabilidad, salen a venderlos y a pregonar su nombre ante la primera llovizna, como si se tratara de matutinos.

Lo cierto es que, cualquier alma que se precie, sufre la pérdida de este curioso invento cual si se tratara de una mascota, o peor, de una partecita de sí misma.
Y no es que uno se apegue por materialismo desbocado. No. Es esa magia que sólo algunos objetos saben tener. Objetos que, si bien tenemos totalmente incorporados a nuestra cotidianeidad, basta con mirarlos un poquitito de reojo para saber que son hijos naturales de la más insensata genialidad humana.

11 octubre 2007

la vida es un anaquel

¿por qué siempre
por qué justo
otra vez
ahora otra vez
los días se pasan
como pares de zapatos
en una estantería?

Pasar más horas despierta por la madrugada no resuelve el problema, no quiebra la monotonía de despertar siempre en la misma cama, con las mismas manos achicharradas, los mismos dolores, la sensación de repetición infinita frente a un espejo, la imposibilidad de pisarle la cola a la serpiente para que pare las rotativas.

A quien tenga el control remoto, favor de apagar al salir.

10 octubre 2007

siesta

Acabamos de poner café en el microondas, si es que el microondas realmente existe. Irrelevante, en este punto. Lo cierto es que unos cafés se están calentando, y que suena de fondo la música exacta para este momento: un miércoles por la tarde, día bisagra en la semana llena de cosas, cuando pasamos por acá para dormir una siesta o algo, y el tiempo se ríe en nuestra cara.
No hay cama, parece. Pero hay colchón, y es blando en el tujes cuando apoyamos nuestras ganas de tener más domingos a la semana. Más semanas entre la pava y el mate, cerca de la playa o ahí donde estemos los dos.
Compartimos el cielo ese instante. El cielo a solas no se disfruta, la siesta tampoco.
Yo duermo como una enredadera. Con mis pies te atrapo, para que no se te ocurra dejar la siesta sin mí.

Además, si me llegara a despertar ahora, la casa podría dejar de existir, o no haber existido nunca.

02 octubre 2007

moneda corriente

¿por qué
por qué será que se me desnuda
en plena calle,
en pleno colectivo,
en plena cotideanidad?

soy una exhibicionista del llanto

18 septiembre 2007

gualeguay





















brindo por:
-los piojos
-las ganas de pasarla bien (que me hacés volver)
-la lluviecita
-la nona y su pelo azul
-la rata
-el tai chi
-los sambuchitos de miga que no nos dieron
-los maniquís horrendos
-los masajes de pie
-el despolladero de porquería
-los viajes con vos

11 septiembre 2007

cadaver exquisito #1

Me da tristeza pensar en todo lo que dejamos de ser. Todo el tiempo pasa.
De uvas era el vino tinto, pero de las dulces, del patero. Lo malo era que no combinaban con el pebete de jamón y queso.
"¿Qué so'?" "Soy un pedacito de vos", me dijo. Lo miré con los ojos redondos como dos alfajores de chocolate. La boca se parecía a la de un sapo, sus orejas de terciopelo. Tuvo que suspirar muy profundo antes de ponerse los zapatos. Él prefería tomar soda -soda en sifón- y un pingüino.
Estaba el cielo amarillo porque iba a llover. "No tenemos algas" dijo. Y qué importa. Agua de mar en un frasquito le trajo, en un barco de papel lo envolvió, se lo dio en la mano. Era el más lindo. Después hubo pocos días como ese.
Algún día nos vamos a ir a vivir al mar.


-de lau y yo-

28 agosto 2007

Ayer era luna llena, y se eclipsó. No se sabe, en el espacio exterior, por qué este evento cósmico genera tanta conmoción entre los terráqueos. Una luna, otra de tantas, se quedó en sombras por un rato. ¿Y?

En la tierra, sin embargo, alguien mira la luna y sabe:
Que el espíritu se deja acariciar por la sombra, pero después se despeja la frente para poder ver. Y brilla otra vez, hasta el próximo eclipse.

19 agosto 2007

inesperadamente:

nostalgia del verano
de la cara de verano
de los problemas de verano
del aire denso pero amable del verano


Del perfume de los tilos, en verano
De la ropa de verano. Del sueño de verano
De las siestas en verano
Del amor
De los viajes
Del saltito al vacío del verano


Del pasto tierno de verano
De los colores del verano
De los perros
y los patos
y las palomas, en verano

De las noches despejadas de verano
Del silencio
Del anaranjado del verano
Del cuerpo calmo
De las tardes
De la delicadeza de ciertas tristezas, en verano

15 agosto 2007

para tu vos y mi yo del futuro

que ya saben que todo esto después se desanuda
que saben que fuimos, vinimos, dijimos no sé
que ya vivieron el verano que viene, que ya se mojaron los pies en lluvias nuevas
que ya se dijeron las cosas que se tenían que decir
que ya se saben un montón de canciones que ahora no existen
que ya tuvieron que votar para presidente, y ya saben quién ganó
que ya cambiaron de trabajos y de mochilas tantas veces
que ya se miraron al espejo solos, y de a dos, y se vieron lindos juntos
que ya hicieron un viaje separados, y se extrañaron a moco tendido
que ya fueron al cine a ver la secuela de la película de bob esponja, y el hombre araña cuatro
que se sentaron en un bar nuevo y se desencontraron otra vez
y después hicieron un caminito de besos y se reencontraron
que ya saben que el amor es grande, y que el nudo, aunque nudo, es chiquitito
y que ya saben cómo desenredarlo sin que duela tanto.