Ayer era luna llena, y se eclipsó. No se sabe, en el espacio exterior, por qué este evento cósmico genera tanta conmoción entre los terráqueos. Una luna, otra de tantas, se quedó en sombras por un rato. ¿Y?
En la tierra, sin embargo, alguien mira la luna y sabe:
Que el espíritu se deja acariciar por la sombra, pero después se despeja la frente para poder ver. Y brilla otra vez, hasta el próximo eclipse.
3 comentarios:
tanto lío por un eclipse...
cuanta razón!
quizás la vida sea eso, lo que pasa entre eclipse y eclipse...
besos!
besos!
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