26 mayo 2020

Un punto de inflexión

En la cena hablé de los sueños rotos. De los planes torcidos.
Después guardé la comida en la heladera y me di cuenta de que quizás no son sueños rotos ni planes torcidos. Son nuevas verdades que se superponen a antiguas verdades, como las nuevas identidades se superponen a las anteriores: sin borrarlas del todo, sin ocupar realmente su espacio. Ocupando el espacio de la verdad, que es lo que se ha movido.
También creo que, aun si el camino hubiera sido otro -si hubiera visto realizados esos planes-, en algún momento habría llegado a este lugar, a esta verdad.


Creo que lo que amamos no es la música, sino la forma en que nos hace sentir.
Lo mismo con los sueños, las personas.

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