Estoy soñando con una ciudad portuaria, que es mi vida nueva.
Me cuesta alejarme del edificio de mi amiga, pero ella sale al balcón y me grita: "Dale, andá!" y me da mucho ánimo. Entonces cruzo la calle y veo la plaza principal, que la conozco de un sueño anterior. Enfrente de la plaza está la casa de gobierno, rodeada de árboles. No puedo ir ahora, pero sé que voy a volver por estos lados.
Cruzamos una calle inundada y del otro lado está la estación de servicio con su bar adentro. La paloma que venía conmigo se queda afuera, esperando. En la cantina está encendido un televisor, y hace calor. Los vidrios están empañados porque afuera llueve. La paloma encontró un pozo dónde instalarse.
En frente de la estación se ve el río y pienso: Qué hermoso. Es un paisaje que ya conozco, pero ahora es mío.
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