-Vamos, queremos ver la película con ustedes.
Las escaleras son en varios tramos; aproximadamente en el quinto tramo les dije:
-No, esta película les va a dar pesadillas. Ustedes vean la otra.
Ellas se quedaron ahí, nosotros seguimos subiendo.
Las escaleras me dan tiempo a pensar. Estuve recién en lo de mi madre. Ella le quiso regalar un par de zapatillas negras, gastadas, a una mujer rica. Le dije que cómo se le ocurría que ella las iba a querer. Después fui al baño y vi el video de mi amiga diciendo que ahora aceptaba su voz, y le agradecía a otra persona. Me sentí triste por no haberla ayudado con su voz, o no haberla acompañado lo suficiente.
Seguimos subiendo, ahora ya entre la gente. Hay muchísima. Tenemos asientos asignados, pero no pensé que iríamos tan alto. Apenas veremos la pantalla. El cine es a cielo abierto, por la pandemia. Pero la cantidad de gente es monstruosa. Llegamos a nuestro lugar, hay una mesa y una pantalla pequeña al lado. El cine ahora es así.
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