Sábado por la tarde.
Algunas personas forman fila para pagar en una farmacia.
Señora está en la fila, cuando Señora 2 pasa a su lado con intención de colocarse al final de la misma.
SEÑORA.- Ay, Señora, mire que recién dijeron que sí había llegado lo suyo, eh.
SEÑORA 2.- (un poco confundida primero, luego contenta) ¿En serio? Ah, qué bueno.
SEÑORA.- Sí, sí, después que usted se fue lo encontraron.
SEÑORA 2.- Ah, bueno, muchas gracias. Ahora voy.
Señora 2 sale rauda hacia el fondo del local. Entre tanto, Señora 3 ha ingresado a la fila, justo detrás de Señora.
SEÑORA.- (mientras Señora 2 se va, un poco a ella y otro poco a Señora 3) No, yo le aviso para ayudarla, porque ellos no le dijeron nada...
SEÑORA 3.- Y, no... qué terrible.
SEÑORA.- A mí me duele. Ya no hay vendedores en mi país.
SEÑORA 3.- Es cierto, antes vos entrabas a un local y el vendedor te ofrecía.
SEÑORA.- ¡Claro! ahora no te muestran más que lo que vos viste en vidriera.
SEÑORA 3.- ¡Qué bárbaro!
SEÑORA.- Y a mí me gusta, si puedo ayudar a alguien, ¿por qué no lo voy a hacer?...
SEÑORA 3.- ¡Si no nos ayudamos entre nosotros, señora... ! ¡Es una barbaridad este país!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario