19 diciembre 2005

Abuenahora

Es como si supiera, mediante no sé cuáles mecanismos de la conciencia, que vuelvo a morir antes de fin de año.
Y esta certeza, lejos de atormentarme, me llena de alegres pensamientos acerca del después. Del post-mortem.
Sin embargo, estas semanas de agonía comienzan a parecerme largas e indeseables. Largas y prescindibles. Comienzo a sentir en el pelo los augurios de unos festejos poco felices. De unos festejos fúnebres, claro.
Y en los labios quieren ir encaramándose las palabras, volver adentro, volver siempre adentro y no salir hasta después del final. Sé que serán días de lenta desesperación. De abrumadores silencios. Días de abyecta calma y de introspección.
Después de muerta, saldré a la calle a festejar. Eso seguro.

3 comentarios:

nadie dijo...

como las serpientes, lo fundamental es el cambio de piel, que se vive como la muerte misma, pero no es mas que un cambio de planes, en la estrategia general de vivir.

Unknown dijo...

¿Usted vendría a ser una especie de Lázaro-Cronopio? Antes de hacer una locura asegúrese de que su buen Jesús la pase a ver. No sea cosa que lo espere como la bella durmiente.
¿Tamo'?
Cordialmente,
Yo.

Polonia dijo...

tacho: casi exacto. leer el post de arriba.

niño e: no se preocupe. soy pura metáfora.