Érase una vez, en un tiempo impreciso e impropio, una abeja reina con tristeza.
Tenía la panza hinchada de tanto no hacer nada, y, cansada de ser reina, se hizo taxi.
Así conoció el verdadero mucho mundo que la circundaba, y desarrolló dos perfectas orejas con las cuales escuchó durante unos meses las historias indecentes que le contaban sus pasajeros. Pero un taxi con orejas no podía durar. Era un mundo difícil, lleno de envidias y rencores, y pronto hubo represalias en la comuna del panal. Algunos tiraron humos y hubo pánico. Un zángano incendióse instantáneamente por las alas. Hubo gritos de abeja y más humo.
La abeja reina supo del incidente y abandonó las calles para volver.
La reconstrucción del panal llevó todo el invierno y el hambre mató a muchas. El panal, pura desolación. La reina, un harapo de insecto. Y con orejas. Qué tormento.
La reina pensó, pensó, pensó con su cerebrito de abeja. Lo tenía, era así de simple. Cargó dos zánganos pulposos en cada oreja, y ya no escuchó más que un grave zumbido, por siempre.
02 noviembre 2005
cuento sin moraleja
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8 comentarios:
qué zumbido estrellado recorre el universo?
fe de erratas:
donde dice "estrellado" debe decir "espejado"
pardon
Chan!
chan??
pregunta: es ud. mon petit castor?
¿Usted hace alguna alegoría con respecto a la sordera de los soberanos? ¿Uh?
Cordialmente,
Yo.
no lo había pensado, niño errante.
...está bien, claro que podría ser, sólo que el título es "cuento sin moraleja"...
me parece que lo más sano es que cada uno encuentre la moraleja que mas le guste!
o tambien dejar de buscar moralejas y apreciar las cosas de otro modo. BZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
bzzz
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