Ayer era luna llena, y se eclipsó. No se sabe, en el espacio exterior, por qué este evento cósmico genera tanta conmoción entre los terráqueos. Una luna, otra de tantas, se quedó en sombras por un rato. ¿Y?
En la tierra, sin embargo, alguien mira la luna y sabe:
Que el espíritu se deja acariciar por la sombra, pero después se despeja la frente para poder ver. Y brilla otra vez, hasta el próximo eclipse.
28 agosto 2007
19 agosto 2007
inesperadamente:
nostalgia del verano
de la cara de verano
de los problemas de verano
del aire denso pero amable del verano
Del perfume de los tilos, en verano
De la ropa de verano. Del sueño de verano
De las siestas en verano
Del amor
De los viajes
Del saltito al vacío del verano
Del pasto tierno de verano
De los colores del verano
De los perros
y los patos
y las palomas, en verano
De las noches despejadas de verano
Del silencio
Del anaranjado del verano
Del cuerpo calmo
De las tardes
De la delicadeza de ciertas tristezas, en verano
nostalgia del verano
de la cara de verano
de los problemas de verano
del aire denso pero amable del verano
Del perfume de los tilos, en verano
De la ropa de verano. Del sueño de verano
De las siestas en verano
Del amor
De los viajes
Del saltito al vacío del verano
Del pasto tierno de verano
De los colores del verano
De los perros
y los patos
y las palomas, en verano
De las noches despejadas de verano
Del silencio
Del anaranjado del verano
Del cuerpo calmo
De las tardes
De la delicadeza de ciertas tristezas, en verano
15 agosto 2007
para tu vos y mi yo del futuro
que ya saben que todo esto después se desanuda
que saben que fuimos, vinimos, dijimos no sé
que ya vivieron el verano que viene, que ya se mojaron los pies en lluvias nuevas
que ya se dijeron las cosas que se tenían que decir
que ya se saben un montón de canciones que ahora no existen
que ya tuvieron que votar para presidente, y ya saben quién ganó
que ya cambiaron de trabajos y de mochilas tantas veces
que ya se miraron al espejo solos, y de a dos, y se vieron lindos juntos
que ya hicieron un viaje separados, y se extrañaron a moco tendido
que ya fueron al cine a ver la secuela de la película de bob esponja, y el hombre araña cuatro
que se sentaron en un bar nuevo y se desencontraron otra vez
y después hicieron un caminito de besos y se reencontraron
que ya saben que el amor es grande, y que el nudo, aunque nudo, es chiquitito
y que ya saben cómo desenredarlo sin que duela tanto.
que saben que fuimos, vinimos, dijimos no sé
que ya vivieron el verano que viene, que ya se mojaron los pies en lluvias nuevas
que ya se dijeron las cosas que se tenían que decir
que ya se saben un montón de canciones que ahora no existen
que ya tuvieron que votar para presidente, y ya saben quién ganó
que ya cambiaron de trabajos y de mochilas tantas veces
que ya se miraron al espejo solos, y de a dos, y se vieron lindos juntos
que ya hicieron un viaje separados, y se extrañaron a moco tendido
que ya fueron al cine a ver la secuela de la película de bob esponja, y el hombre araña cuatro
que se sentaron en un bar nuevo y se desencontraron otra vez
y después hicieron un caminito de besos y se reencontraron
que ya saben que el amor es grande, y que el nudo, aunque nudo, es chiquitito
y que ya saben cómo desenredarlo sin que duela tanto.
13 agosto 2007
08 agosto 2007
cuestiones con las casas
si en la cuadra de mi casa hay un negocio de colchones, de esos que también venden las camas, y los acolchados, y todo es mullido y algodonoso: ¿cómo es que, justo al ladito, en un reparito, duerme un señor tapado con cartones?
si mi casa no es mi casa, entonces no tengo casa.
si todos amamos las casas ¡todos!, las casas antiguas, esas casas por las que entra el sol despacito, como pidiendo permiso, y las plantas golpean las ventanas para pasar sus hojitas, y las hormigas se pelean por desfilar por sus medianeras; esas casas que no tienen tiempo pero que son de tiempo, que no tienen persianas, sino postigos; las casas donde todos quisiéramos tener una hamaca paraguaya para tomar mate a las tardes, mirando el patio o el jardín... ¿por qué matan a las casas y hacen esos edificios horribles, llenos de ventanas por donde no pasan los cielos?
si mi zeide volviera de paseo por la tierra, no reconocería su barrio. y vería su casa convertida en restorán.
¡horror!
al final, el futuro era ésto.
si quisiera una casa para que albergue tus manos, bastaría una caja.
pero no son sólo tus manos. necesitamos lugar para todo el amor.
si mi casa no es mi casa, entonces no tengo casa.
si todos amamos las casas ¡todos!, las casas antiguas, esas casas por las que entra el sol despacito, como pidiendo permiso, y las plantas golpean las ventanas para pasar sus hojitas, y las hormigas se pelean por desfilar por sus medianeras; esas casas que no tienen tiempo pero que son de tiempo, que no tienen persianas, sino postigos; las casas donde todos quisiéramos tener una hamaca paraguaya para tomar mate a las tardes, mirando el patio o el jardín... ¿por qué matan a las casas y hacen esos edificios horribles, llenos de ventanas por donde no pasan los cielos?
si mi zeide volviera de paseo por la tierra, no reconocería su barrio. y vería su casa convertida en restorán.
¡horror!
al final, el futuro era ésto.
si quisiera una casa para que albergue tus manos, bastaría una caja.
pero no son sólo tus manos. necesitamos lugar para todo el amor.
hace un año y alguito...
¿Cómo puede ser que mi boca,
que es mía pero también tuya,
ande lejos de tu boca?
¿Que tu boca
se desenvuelva con esa holgura
con esa parsimonia melancólica de caballo perdido,
lejos, muy lejos de mi boca?
¿Cómo, explicame,
puede ser que mi boca
mi boca pez
firuletee en el aire
con desespero
con despatarro
con agonía
pidiendo respiro,
y tu boca, tu boca agua,
tu boca mar de mi boca,
se ande húmeda y triste
amaneciendo lejos,
muy lejos de la mía?
*apostillas:
me gustan los encuentros fugaces y los besos en los semáforos.
pero si no... te extraño.
hay que hacer más lugar para el amor.
que es mía pero también tuya,
ande lejos de tu boca?
¿Que tu boca
se desenvuelva con esa holgura
con esa parsimonia melancólica de caballo perdido,
lejos, muy lejos de mi boca?
¿Cómo, explicame,
puede ser que mi boca
mi boca pez
firuletee en el aire
con desespero
con despatarro
con agonía
pidiendo respiro,
y tu boca, tu boca agua,
tu boca mar de mi boca,
se ande húmeda y triste
amaneciendo lejos,
muy lejos de la mía?
*apostillas:
me gustan los encuentros fugaces y los besos en los semáforos.
pero si no... te extraño.
hay que hacer más lugar para el amor.
31 julio 2007
13 julio 2007
nostalgias y espirales
Que los años pasan por adentro. De eso me di cuenta en el colectivo, ayer a la tarde.
No tenía a mano la canilla para abrir los llantos, así que ayudó la música, que siempre sabe cómo llevarte a dar un paseo.
Y hoy me acordé, además, del pumper nic que estaba enfrente de la cancha de river, que tenía los jueguitos al costado. Y ayer hablé de los juegos de cuando era chica, y de los micro ponys y las micro chicas. Todo como una espiral.
Y Lala me habla de las espirales, justo ayer.
Y justo que el olor a la espiral de los mosquitos me da sensación de veranos en la quinta.
La quinta donde jugábamos a esos juegos, que mi papá filmaba.
Y esos videos que se me mezclan con los recuerdos y se empastan, hasta que después ya no sé cuál es cuál.
Como cuando me fijo en las agendas viejas qué hice para mi cumpleaños de...
No hay forma. Es un mareo, sí o sí.
El lunes es mi cumpleaños.
No tenía a mano la canilla para abrir los llantos, así que ayudó la música, que siempre sabe cómo llevarte a dar un paseo.
Y hoy me acordé, además, del pumper nic que estaba enfrente de la cancha de river, que tenía los jueguitos al costado. Y ayer hablé de los juegos de cuando era chica, y de los micro ponys y las micro chicas. Todo como una espiral.
Y Lala me habla de las espirales, justo ayer.
Y justo que el olor a la espiral de los mosquitos me da sensación de veranos en la quinta.
La quinta donde jugábamos a esos juegos, que mi papá filmaba.
Y esos videos que se me mezclan con los recuerdos y se empastan, hasta que después ya no sé cuál es cuál.
Como cuando me fijo en las agendas viejas qué hice para mi cumpleaños de...
No hay forma. Es un mareo, sí o sí.
El lunes es mi cumpleaños.
25 junio 2007
¡HORROR!
Otra vez! otra vez ese sueño de tortugas descuartizadas!
qué significará?
por qué me persigue?
Siempre es mi culpa. A mí se me descuartizan, por estar mal alimentadas o por no tener el agua correspondiente.
Esta vez, se me escapaban en una pileta llena de cloro.
No sé qué pasa.
Es horrible.
qué significará?
por qué me persigue?
Siempre es mi culpa. A mí se me descuartizan, por estar mal alimentadas o por no tener el agua correspondiente.
Esta vez, se me escapaban en una pileta llena de cloro.
No sé qué pasa.
Es horrible.
19 junio 2007
-una cucharada sopera-
Sueño
El escenario era el cuarto de ella, y el público estaba sentado en la cama marinera.
La escena uno:
se cepillaban los dientes con manteca de cacao.
Entreacto:
arcadas en el baño.
La escena dos:
ella entra con un cepillo de enrular, y, cantando el himno de la alegría, al ritmo, se cepilla a ella y a los otros actores.
Final:
el público ríe, pero no tanto.
Conclusión:
la idea no estuvo tan buena.
El escenario era el cuarto de ella, y el público estaba sentado en la cama marinera.
La escena uno:
se cepillaban los dientes con manteca de cacao.
Entreacto:
arcadas en el baño.
La escena dos:
ella entra con un cepillo de enrular, y, cantando el himno de la alegría, al ritmo, se cepilla a ella y a los otros actores.
Final:
el público ríe, pero no tanto.
Conclusión:
la idea no estuvo tan buena.
12 junio 2007
04 junio 2007
Qué me pasa cuando estoy dispersa, así, como un montón de partes que se deparraman
adentro es como una botella de coca que está agitada. las burbujas se quieren salir con algún escándalo.
si me peino, es para apaciguar la ansiedad de salir corriendo, y a lo mejor si salgo corriendo es para disimular las ganas de salir volando.
es una tarde de otoño (porque todavía es el otoño, aunque quiere ser primavera esta tarde. quiere y no puede. quiere ir hacia adelante, pero sin estrellarse)
pienso que: abriendo la ventana se escapan cosas, pero también me visitan cosas. siempre se pierde y se gana algo. parece.
también yo. ¿cómo quiero escribir rápido con esta manía de volver atrás para arreglarles los rulitos a las e? ser perfeccionista me impide avanzar. a veces se avanza de golpe y pum, porrazo. y se avanza sin saber hacia dónde. y hasta se avanza sin certeza de que se está avanzando.
lo importante, me parece, es no quedarme quieta. el problema con eso es el dolor de cabeza.
si me peino, es para apaciguar la ansiedad de salir corriendo, y a lo mejor si salgo corriendo es para disimular las ganas de salir volando.
es una tarde de otoño (porque todavía es el otoño, aunque quiere ser primavera esta tarde. quiere y no puede. quiere ir hacia adelante, pero sin estrellarse)
pienso que: abriendo la ventana se escapan cosas, pero también me visitan cosas. siempre se pierde y se gana algo. parece.
también yo. ¿cómo quiero escribir rápido con esta manía de volver atrás para arreglarles los rulitos a las e? ser perfeccionista me impide avanzar. a veces se avanza de golpe y pum, porrazo. y se avanza sin saber hacia dónde. y hasta se avanza sin certeza de que se está avanzando.
lo importante, me parece, es no quedarme quieta. el problema con eso es el dolor de cabeza.
18 mayo 2007
que lo que no se puede explicar, no es. así dicen.
y las tristezas estas que vienen sin avisar son caóticas. inexplicables.
son como uñitas encarnadas. huesitos de pollo atragantados.
y no, no se saben explicar, las muy burras. son analfabetas. las muy burras.
vienen, y se acomodan en reposeras. no tienen consideración.
vienen de vacaciones, por el otoño.
eso espero.
y las tristezas estas que vienen sin avisar son caóticas. inexplicables.
son como uñitas encarnadas. huesitos de pollo atragantados.
y no, no se saben explicar, las muy burras. son analfabetas. las muy burras.
vienen, y se acomodan en reposeras. no tienen consideración.
vienen de vacaciones, por el otoño.
eso espero.
repost
El novio
Cada vez que entraba en el sueño venía a ser que estaba él, acodado sobre alguna mesa, inclinado sobre alguna pared, esperándola. Y no había límite para su felicidad en ese reencuentro. La ilusión de volver, en definitiva, se posaba en sus párpados cada vez que se iba a dormir. La cama, un altar de algodón donde el novio la esperaba dormida. La vida a esta altura era una marea confusa, revuelta, interrumpida cada vez más por el deseo de dormir, de ver al novio. El sueño recurrente se llenaba unas veces de finos colores, otras de paisajes inventados, o de palabras serias de guión cinematográfico. Era una delicia estarse ahí, dejando que los brazos del novio la envolvieran con tantas vueltas como pudiera desear. Era maravilla pura dejar salir de su boca esos besos como almendras, que iban a posarse en los labios de quien sólo de ellos se alimentaba. Pero ella sufría cada vez más agudamente el horror del despertar, de hallarse sola en su cama con ese hilo de luz como un rayo partiéndole la cabeza en dos. Despertaba con jaqueca, sudoración, lágrimas en los ojos y una sensación siempre renovada de abandono. Intentó, entonces, dormir permanentemente –ignorando, acaso, a la mismísima muerte-. Por supuesto este plan no prosperó. Su cuerpo la traicionaba dos por tres, para mantenerla con vida. Entonces ella se vio obligada a decidir lo que no hubiese querido nunca. Si no era posible estarse en el sueño ininterrumpidamente, si era que había que sufrir en cada despertar, si había de soportar perder al novio tantas veces como le fuera concedido amarlo; entonces era preferible matar de una sola vez aquella ilusión, dejar morir al novio para siempre. La chica se acostó con un cuchillo. El sueño vino a querer ablandar las duras decisiones, pero no bien apretó el puño recordó la funesta misión y dio muerte al novio de un solo golpe, desenlazando con sangre roja el sueño más triste de su vida. Despertó llorando, con la mano temblorosa apuntando el cuchillo a su propio pecho. Tuvo tiempo de apartar de sí la hoja filosa, antes de sentir en el cuerpo el abandono definitivo del novio, su último aliento (una cuchillada mil y una veces más dolorosa) La chica nunca más volvió a soñar
Cada vez que entraba en el sueño venía a ser que estaba él, acodado sobre alguna mesa, inclinado sobre alguna pared, esperándola. Y no había límite para su felicidad en ese reencuentro. La ilusión de volver, en definitiva, se posaba en sus párpados cada vez que se iba a dormir. La cama, un altar de algodón donde el novio la esperaba dormida. La vida a esta altura era una marea confusa, revuelta, interrumpida cada vez más por el deseo de dormir, de ver al novio. El sueño recurrente se llenaba unas veces de finos colores, otras de paisajes inventados, o de palabras serias de guión cinematográfico. Era una delicia estarse ahí, dejando que los brazos del novio la envolvieran con tantas vueltas como pudiera desear. Era maravilla pura dejar salir de su boca esos besos como almendras, que iban a posarse en los labios de quien sólo de ellos se alimentaba. Pero ella sufría cada vez más agudamente el horror del despertar, de hallarse sola en su cama con ese hilo de luz como un rayo partiéndole la cabeza en dos. Despertaba con jaqueca, sudoración, lágrimas en los ojos y una sensación siempre renovada de abandono. Intentó, entonces, dormir permanentemente –ignorando, acaso, a la mismísima muerte-. Por supuesto este plan no prosperó. Su cuerpo la traicionaba dos por tres, para mantenerla con vida. Entonces ella se vio obligada a decidir lo que no hubiese querido nunca. Si no era posible estarse en el sueño ininterrumpidamente, si era que había que sufrir en cada despertar, si había de soportar perder al novio tantas veces como le fuera concedido amarlo; entonces era preferible matar de una sola vez aquella ilusión, dejar morir al novio para siempre. La chica se acostó con un cuchillo. El sueño vino a querer ablandar las duras decisiones, pero no bien apretó el puño recordó la funesta misión y dio muerte al novio de un solo golpe, desenlazando con sangre roja el sueño más triste de su vida. Despertó llorando, con la mano temblorosa apuntando el cuchillo a su propio pecho. Tuvo tiempo de apartar de sí la hoja filosa, antes de sentir en el cuerpo el abandono definitivo del novio, su último aliento (una cuchillada mil y una veces más dolorosa) La chica nunca más volvió a soñar
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