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27 diciembre 2007
25 diciembre 2007
22 diciembre 2007
pasado a punto

este señor es mi papá, en 1989. y el bebé es mi hermana laila que tiene una cara medio de reírse, y medio de llorar, porque era una maricona y siempre quería estar a upa de mi mamá.
me emociona la foto, y la pongo entre otras cosas, porque ayer lai soñó que mi papá la abrazaba. entonces, quiero decir, que mi papá la abrazó, ayer, en un sueño de ella. y debe ser porque estuvimos mirando el álbum de casamiento, el jueves. y pensamos mucho en él, y ella lo trajo a su sueño para que él la pueda abrazar.
17 diciembre 2007
Promiscuidad
29 noviembre 2007
cosas
que me gustan:
-comer
-la música judía
-dormir la siesta
-estrenar cuadernos
-estrenar lapiceras
-las librerías
-el pico de ciertas botellas
-las noches de verano
-las cosquillitas en los pies
-los días que me encuentro monedas
-los cactus
-viajar
-cuando se mueven las hojitas de los árboles y parece que se están riendo
-el aire marino
-andar en bicicleta
-los días que parece que va a llover, y llueve
-comer
-la música judía
-dormir la siesta
-estrenar cuadernos
-estrenar lapiceras
-las librerías
-el pico de ciertas botellas
-las noches de verano

-las cosquillitas en los pies
-los días que me encuentro monedas
-los cactus
-viajar
-cuando se mueven las hojitas de los árboles y parece que se están riendo
-el aire marino
-andar en bicicleta
-los días que parece que va a llover, y llueve
y a vos te amo
26 noviembre 2007
pregunta
qué soy.
porque aunque a nadie más que a mi me importa. y eso que a veces ni me importa.
qué cuernos, esa es la pregunta.
los días buenos parece que soy algo blando y amarillo, que estoy en paz conmigo, que se puede convivir. días buenos hay pocos, y pasan volando. yo amarilla soy casi no yo, porque paso tan rápido, tan blando, que no me doy cuenta, y debe ser por eso que son días buenos. casi de a poco como hundiendo los pies en la arena cuando está tibia y te deja pasar.
qué soy sin embargo cuando pasa el tiempo sin que me de cuenta. porque yo no soy. yo me preocupo por el tiempo. demás. si pasa rápido, si no pasa, si no tengo y si tengo también, y si me tiene. el tiempo me tiene y no me deja ir. solo cuando soy amarilla y es un día bueno, pero tampoco sé qué es primero.
otros días: los que soy caracol de agua, porque me siento tán irremediable y húmeda que es mejor quedarse adentro. los días que soy baba y agua, para llorar para adentro, para hacerse remolino en la baba. yo para adentro, laberinto de tristeza inútil que no voy a ninguna parte y me quedo conmigo, con mi baba. y ahi nadie es capaz de verme porque me camuflo en mis algas y soy medio verde. y el tiempo es conmigo y con mi lástima de dejar pasar las horas.
más vale que el viento me despeine un poco los días de furia, de ganas de patear neumáticos, que soy insoportable y desfachatada. que ni yo me aguanto para pasar un ratito sentada a solas. vienen de visita los dos mocosos que no se ponen de acuerdo, uno de cada lado, y que soy horrible y soy el pobre hongo asolado, y que soy la peor y que soy la peste y que soy la víctima y que soy la novela. así están el día entero, y me tiran un poco del pelo, y yo soy la furia y quiero que alguien me pegue para poder pegarle y volver a estar en paz con mi furia.
están los días amargos, que soy parecida a la furia pero sin energía, y me chorreo miserable sin poder asentar la porquería como corresponde. esos días no me sale nada, soy mezcla de caca y mosca y así me lo paso conmigo, sin hacer nada por nada.
y los días restantes serán mezcla de los anteriores, pero sin duda están los días blancos, que soy cuaderno, que me dejo escribir y me sorprendo, soy lamparita y ay, me hago cosquillas abajo de los pies. y el tiempo no molesta porque está de huelga y me agarra vértigo y ganas de correr.
porque aunque a nadie más que a mi me importa. y eso que a veces ni me importa.
qué cuernos, esa es la pregunta.
los días buenos parece que soy algo blando y amarillo, que estoy en paz conmigo, que se puede convivir. días buenos hay pocos, y pasan volando. yo amarilla soy casi no yo, porque paso tan rápido, tan blando, que no me doy cuenta, y debe ser por eso que son días buenos. casi de a poco como hundiendo los pies en la arena cuando está tibia y te deja pasar.
qué soy sin embargo cuando pasa el tiempo sin que me de cuenta. porque yo no soy. yo me preocupo por el tiempo. demás. si pasa rápido, si no pasa, si no tengo y si tengo también, y si me tiene. el tiempo me tiene y no me deja ir. solo cuando soy amarilla y es un día bueno, pero tampoco sé qué es primero.
otros días: los que soy caracol de agua, porque me siento tán irremediable y húmeda que es mejor quedarse adentro. los días que soy baba y agua, para llorar para adentro, para hacerse remolino en la baba. yo para adentro, laberinto de tristeza inútil que no voy a ninguna parte y me quedo conmigo, con mi baba. y ahi nadie es capaz de verme porque me camuflo en mis algas y soy medio verde. y el tiempo es conmigo y con mi lástima de dejar pasar las horas.
más vale que el viento me despeine un poco los días de furia, de ganas de patear neumáticos, que soy insoportable y desfachatada. que ni yo me aguanto para pasar un ratito sentada a solas. vienen de visita los dos mocosos que no se ponen de acuerdo, uno de cada lado, y que soy horrible y soy el pobre hongo asolado, y que soy la peor y que soy la peste y que soy la víctima y que soy la novela. así están el día entero, y me tiran un poco del pelo, y yo soy la furia y quiero que alguien me pegue para poder pegarle y volver a estar en paz con mi furia.
están los días amargos, que soy parecida a la furia pero sin energía, y me chorreo miserable sin poder asentar la porquería como corresponde. esos días no me sale nada, soy mezcla de caca y mosca y así me lo paso conmigo, sin hacer nada por nada.
y los días restantes serán mezcla de los anteriores, pero sin duda están los días blancos, que soy cuaderno, que me dejo escribir y me sorprendo, soy lamparita y ay, me hago cosquillas abajo de los pies. y el tiempo no molesta porque está de huelga y me agarra vértigo y ganas de correr.
15 noviembre 2007
equipo
Cuando uno no sabe qué hacer solo. O sabe qué, pero no sabe cómo. O sabe cómo, pero no sabe por dónde empezar. O sabe por donde empezar, pero se desmaya ahí nomás, en la largada.
Cuando uno solo es poco muy poco para apechugar. Cuando uno solo tiene miedo. O angustia. O ganas de patearse el traste a cada rato. Cuando uno solo es impar e improbable. Imposible.
Uno solo tiene un millón de cosas para reprocharse, para ponerse la traba. Uno solo puede saltar a la soga, pero no puede jugar al elástico. Ni al truco. Uno solo no dobla las apuestas. Uno solo tiene su punto de vista, pero no tiene una recta, ni una curva, ni una espiral de vista.
Uno solo que se pierde es un náufrago. Pero un naufragio en equipo puede ser una fiesta, un campamento, una kermesse.
Uno solo que se equivoca, lo disimula. Uno que se equivoca en equipo aprende.
Entonces.
Acá se queda Polonia.
13 noviembre 2007
creo que me inventé una canción
malísima.
decí que me olvidé la melodía, que agravaba la cuestión.
si todos los caminos conducen hasta ti
tendríamos que habernos cruzado antes
pues todos los caminos que hay yo recorrí
con la esperanza ciega de encontrarte
pero nunca fue aliada mía la suerte
perseguida voy siempre por mi sombra
si antes que con vos, tropiezo con la muerte
no tengo dudas que va a ser de boca
el suelo me quiere pisar los talones
y tu nuca se aleja... no hace más que escaparse
¿por qué será, amor, que estas noches
por más que te veo, no puedo mirarte?
el paso de las horas hace que todo esto cobre una dimensión bizarra. más teniendo en cuenta que tuve el tupé de anotarla.
y bueno. cosas que se le pasan a uno por la cabeza viajando en colectivo.
decí que me olvidé la melodía, que agravaba la cuestión.
si todos los caminos conducen hasta ti
tendríamos que habernos cruzado antes
pues todos los caminos que hay yo recorrí
con la esperanza ciega de encontrarte
pero nunca fue aliada mía la suerte
perseguida voy siempre por mi sombra
si antes que con vos, tropiezo con la muerte
no tengo dudas que va a ser de boca
el suelo me quiere pisar los talones
y tu nuca se aleja... no hace más que escaparse
¿por qué será, amor, que estas noches
por más que te veo, no puedo mirarte?
el paso de las horas hace que todo esto cobre una dimensión bizarra. más teniendo en cuenta que tuve el tupé de anotarla.
y bueno. cosas que se le pasan a uno por la cabeza viajando en colectivo.
03 noviembre 2007
Una palabra no pierde los cascabeles

Nombrar a alguien muerto, escuché o leí -o sé del saber popular- que es, en una forma poética o trascendental, traerlo a la vida. En realidad me parece que es traerlo al pensamiento, lo cual me suena bastante más razonable. Resulta que no es devolverle la vida a esa persona, sino traer su recuerdo, su impronta, a nuestra vida actual.Lo que pasa cuando alguien importante de nuestra vida se muere, es que dejamos de nombrarlo cotidianamente como lo hacíamos. Su nombre pasa a formar parte de una serie de ritos, de los consagrados, o de los íntimos, pero ya no de lo cotidiano. Pasa a ser una palabra que nos pone tristes, porque recuerda la ausencia. Representa su propia oquedad, su indiferencia para con la realidad.
Nombrar a quien no va a venir, a quien no va a responder, a quien ya no se nombra a sí mismo, tiene mucho de absurdo. Y de tragedia.
Sin embargo nuestro nombre nos sobrevive, y por algo debe ser. Nombrar a un muerto es atar en un mismo nudo el pasado y el presente. No es negar su ausencia, porque cuando se recuerda es porque se tiene la certeza de lo que ya no es. Pero al nombrar, algo de ese silencio inabarcable de la muerte, se quiebra.
01 noviembre 2007
12 octubre 2007
Estudio serio

Uno sale de un comercio corriente, luego de haber hecho una compra pequeña en un día lluvioso. Se dirije hacia su hogar, lo más rápidamente posible, saboreando de antemano la siesta que le espera.
Con el llavero en la mano, a punto de dar el paso que le separa de ése lugar tibio que es su casa, nota, no sin cierto fastidio, que le falta el paraguas.
¿Qué lleva a un individuo a emprender la marcha atrás, a volver sobre sus pasos estando a punto de alcanzar el ansiado momento de llegar al hogar? ¿Este objeto de bella forma y dudosa utilidad es capaz de producir semejante comportamiento?
Los científicos aún no han podido responder estas preguntas. Lo que hoy podemos decir es que el olvido/extravío/destartalamiento de este singular objeto genera en las personas una suerte de angustia existencial inmotivada.
Consultados por este medio, distintos profesionales de la salud han coincidido en remarcar la notable falta de criterio que existe en torno a esta problemática en general, y en este estudio en particular.
Por un lado, los paraguas se han convertido en objetos fácilmente desechables. Por otro lado, nadie puede permanecer impasible ante el olvido eventual de estos objetos tanto en la vía pública, como en lugares privados. Un paraguas que se pierde, difícilmente se recupera.
También debemos citar casos patológicos, como ser los reincidentes, que olvidan periódicamente sus paraguas; los abandónicos, que ante el más mínimo desperfecto técnico, abandonan a los indefensos paraguas en plena lluvia. Están por otra parte los caritativos, que recojen a los desafortunados paraguas, los suertudos, que se encuentran los paraguas que otros olvidan, y, por supuesto, los oportunistas, que, a sabiendas de esta ola de desechabilidad, salen a venderlos y a pregonar su nombre ante la primera llovizna, como si se tratara de matutinos.
Lo cierto es que, cualquier alma que se precie, sufre la pérdida de este curioso invento cual si se tratara de una mascota, o peor, de una partecita de sí misma.
Y no es que uno se apegue por materialismo desbocado. No. Es esa magia que sólo algunos objetos saben tener. Objetos que, si bien tenemos totalmente incorporados a nuestra cotidianeidad, basta con mirarlos un poquitito de reojo para saber que son hijos naturales de la más insensata genialidad humana.
11 octubre 2007
la vida es un anaquel
¿por qué siempre
por qué justo
otra vez
ahora otra vez
los días se pasan
como pares de zapatos
en una estantería?
Pasar más horas despierta por la madrugada no resuelve el problema, no quiebra la monotonía de despertar siempre en la misma cama, con las mismas manos achicharradas, los mismos dolores, la sensación de repetición infinita frente a un espejo, la imposibilidad de pisarle la cola a la serpiente para que pare las rotativas.
A quien tenga el control remoto, favor de apagar al salir.
por qué justo
otra vez
ahora otra vez
los días se pasan
como pares de zapatos
en una estantería?
Pasar más horas despierta por la madrugada no resuelve el problema, no quiebra la monotonía de despertar siempre en la misma cama, con las mismas manos achicharradas, los mismos dolores, la sensación de repetición infinita frente a un espejo, la imposibilidad de pisarle la cola a la serpiente para que pare las rotativas.
A quien tenga el control remoto, favor de apagar al salir.
10 octubre 2007
siesta
Acabamos de poner café en el microondas, si es que el microondas realmente existe. Irrelevante, en este punto. Lo cierto es que unos cafés se están calentando, y que suena de fondo la música exacta para este momento: un miércoles por la tarde, día bisagra en la semana llena de cosas, cuando pasamos por acá para dormir una siesta o algo, y el tiempo se ríe en nuestra cara.
No hay cama, parece. Pero hay colchón, y es blando en el tujes cuando apoyamos nuestras ganas de tener más domingos a la semana. Más semanas entre la pava y el mate, cerca de la playa o ahí donde estemos los dos.
Compartimos el cielo ese instante. El cielo a solas no se disfruta, la siesta tampoco.
Yo duermo como una enredadera. Con mis pies te atrapo, para que no se te ocurra dejar la siesta sin mí.
Además, si me llegara a despertar ahora, la casa podría dejar de existir, o no haber existido nunca.
No hay cama, parece. Pero hay colchón, y es blando en el tujes cuando apoyamos nuestras ganas de tener más domingos a la semana. Más semanas entre la pava y el mate, cerca de la playa o ahí donde estemos los dos.
Compartimos el cielo ese instante. El cielo a solas no se disfruta, la siesta tampoco.
Yo duermo como una enredadera. Con mis pies te atrapo, para que no se te ocurra dejar la siesta sin mí.
Además, si me llegara a despertar ahora, la casa podría dejar de existir, o no haber existido nunca.
02 octubre 2007
moneda corriente
¿por qué
por qué será que se me desnuda
en plena calle,
en pleno colectivo,
en plena cotideanidad?
soy una exhibicionista del llanto
por qué será que se me desnuda
en plena calle,
en pleno colectivo,
en plena cotideanidad?
soy una exhibicionista del llanto
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