Oigo una voz que dice -Nadie
va a tomar tu dolor
entre sus dedos.
No hay Otro.
Hay solo vos. Vos sola.
Salí de vos
-dice la voz -
para encontrarte
contigo.
Nuevas y viejas
las penas
se juntan.
No hay vos
-me dice-
si no querés que haya.
Morite hasta que puedas
regurgitar esta vida.
No hay dios
ni palabras
salvadoras.
Nadie puede escuchar
tus lágrimas.
Pero igual podés
rezar.
Decí
AHORA
y voy a buscarte
-dice la voz-
Yo no soy nadie.
Eso te conviene.
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