19 mayo 2022

Sean eternos los laureles que supimos conseguir

Nada es eterno.

Ni siquiera la rama de laurel

que trajiste el día que te pedí

para ponerle al guiso.


No un paquetito

de hojas de laurel

del supermercado,

sino una rama.


Fue una sorpresa

para mí

que trajeras algo

en abundancia


vos, que siempre compraste

lo justo y necesario

para hacerte tus comidas

y que no sobre;


que no eras de pensar

en lo que a mí me gustaba

para traer de paso

sin preguntar


vos, que cuando fue tiempo de nido

te volaste

dos veces

es decir siempre.


Y de pronto una rama

larga, llena de hojas

una fronda ilusionada

de guisos por venir.


Parecían eternos los laureles

pero ayer se terminaron.


Duraron más que nosotros.

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