Ya falta poco.
Es una pelota redonda, por ahora, que viene adosada a mi hermanamiga. Es una pelota grandota ya, que da pequeños saltitos cuando le apoyamos las manos encima.
Cada tanto la pienso, todavía medio en abstracto. Pero de pronto me doy cuenta de se va a parecer, tal vez un poco, a mi hermanamiga. Que la voy a ver crecer, la voy a tener a upa, le voy a poder contar cuentos. Que mi hermanamiga va a ser su mamá, le va a dar la teta mientras charlamos de nuestras cosas. Que va a ser mayor que los que vengan después y les va a enseñar cosas. Que va a ser su amiga, su hermanamiga.
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