20 octubre 2013

modelo '83, como la democracia

Un saludito a todos mis amigos que están cumpliendo, o cumplieron, o están por cumplir 30 pirulines. Es bueno tener una generación y es bueno tener una re-generación de los vínculos con las personas con las que crecimos. Es un flash que ya hayan pasado 15 de mis 15. De nuestros 15, quiero decir. De todo eso que era tener 15, incluyendo pensar que los 30 estaban tan pero tan lejos como para escribirles una carta.
Ayer, en una terraza, mirando los espectaculares relámpagos de la tormenta, pensé en Marty Mc Fly, el profesor Brown y el Delorian. Algo pasó, sí, porque estábamos ahí otra vez. Y los relámpagos y la estática lo probaron: viajamos en el tiempo. Pero no en el tiempo lineal, sino en el espiralado. Estábamos ahí, iguales pero distintos. Estábamos ahí como si una tormenta eléctrica y un auto nos hubieran transportado desde 1998.
15-30, estamos a la mitad de un game de tenis.
La impresión exacta es paradójica: mezcla de vértigo, y, a la vez, una profunda sensación de arraigo.