19 mayo 2010

las torres gemelas se pelean

es así.
estamos en una confitería: nati, vicki y yo. ahora, de grandes.
bajamos la escalera para irnos, o algo así.
a lo lejos, están esas torres nuevas. una al lado de la otra, idénticas. se mueven. tienen la capacidad de moverse de forma humanoide. así se comportan: como dos personas. sólo que son torres, y adentro, las luces encendidas revelan a sus habitantes.
yo miro a alguien y digo: qué onda que se muevan? cómo hacen para vivir así? qué, estás comiendo y (acá hago el gesto de perder el equilibrio, como en un barco)
mi interlocutor -un desconocido- me dice: y, sí.
lo cierto es que en esta realidad del sueño, fuera de ser algo novedoso, está completamente naturalizado. es posible. es moderno.
el jugueteo entre las torres comienza a tornarse más violento. se empujan. una hace tambalear a la otra. ¡peligro! se ve a una persona (un niño) saliendo despedido por una de las ventanas. afortunadamente, de algún modo, es embocado dentro de otra y se evita la tragedia. por un momento contuvimos la respiración.
el juego sigue creciendo en violencia, hasta que una de las torres logra hacerle un tacle a la otra, y pone su rodilla sobre ella, señal de su victoria. el juego entre ellas es inofensivo. bruto, pero dentro de un parámetro amistoso.
pero la gente dentro está mal. es una tragedia. de pronto las torres se derrumban. no. están bien. no. se derrumban. la imagen sucede dos veces, porque la primera es negada. pero insiste. en efecto, se derrumban. nadie puede sobrevivir a semejante catástrofe.
les digo a las chicas que nos apuremos a alejarnos de ahí, porque, de lo contrario, vamos a quedar atrapadas en la zona del desastre.
corto pego. la acción se traslada.
lo que vino después no lo retuve con sus detalles. pero había algo para ver, en un colegio o similar. de pronto algo ocurría y había que abandonar súbitamente el lugar. en la salida, se me perdía la gente con la que había ido, y una persona que había visto entrar y a la que esperaba el momento oportuno para saludar.
afuera reinaba el caos. yo hablaba por celular.

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