27 mayo 2010

31.12.05

El último día del año x decide ser soleado. Radiante.
La chica busca trocar su tristeza de perro en amables incertidumbres.
(No saber es lo mejor que puede pasarle ahora)

No hay corazón en las calles desiertas. Mirar alrededor es desaparecer sutilmente en la luminosidad. En la incandescencia.
En la intrascendencia.

"Encendeme!" piensa la chica. Desea la chica mirando al sol a los ojos.
Y su fe se ciega.

No hay espasmos ni sueño ni temblor ni desangramiento ni temor.
Un atisbo de vértigo sólo alcanza a quitarle el aire un momento.

Ay! no le basta consigo misma.
No le basta.

El tiempo llora de lejos.

Comprende que más allá de esto hay poco,
y que todo se repite sin pausa
sin placer
sin misericordia
frente a sus ojos ya inútiles.

A sufrir a otra parte, le dice el mundo.

Y ella se aburre de saber.

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