21 abril 2021

para mí

me gustan los varones de mirada intensa;

no importa tanto el color, pero hay algo

en la densidad del iris,

ya sea espeso o translúcido,

y en la forma de las cejas,

o su condición gimnástica

para hacer las piruetas

del gesto.


amé a dos hombres con lunares en los ojos

y a uno de sonrisa perfecta.

amé a uno sueco, con

mandíbula de playmóvil.

todos me miraron así

entre pestañas largas.

a todos les escribí

poemas.


casi siempre me sentí 

vulnerable, 

imprecisa,

llena de una discreta 

pero tenaz

incondicionalidad

(y fe)


me encontré arrinconada

por sus manos ausentes,

anhelantes

o despistadas.

fui necia, o solemne.

o frágil. o tierna.

y fui feroz.


lloré sus heridas 

y leyeron mis muslos.

les tuve sed

y vergüenza.

aprendí a fabricar

escenas de encantamiento.

condición primera del amor,

esa historia que nos contamos.


todavía los sueño

y les escribo cosas.

nunca me supe decir de otro modo,

ni guardarme nada

para mí.






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