No.
Lo que me interroga
no es la noche.
Es un chasquido muy leve
que viene desde arriba
con la luz de la lámpara.
La densidad del aire,
más frío
y más nuevo,
despejado de urgencias.
La triste expresión
de las paredes; el humo,
el recorte amarillo
o azul
de las vidas de los otros.
Late en el medio
de los restos de pollo
en el plato de vidrio.
Una secuencia de puntos
suspensivos.
Un presente tenso y una frase
que termina arriba,
en la inspiración
Sin desenlace.
No.
No es la noche.
Es la reserva.
La planicie.
La posibilidad.
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