me encanta la palabra
*retacear*:
hacer de retazos algo
o
hacer retazos de algo
(y también,
en su acepción más mezquina,
escatimar lo que se da:
acortar todo lo posible
un trozo de tela
de modo que,
sin dejar de ser lo que es,
no sea ya lo que era
ni llegue a ser lo que hubiera sido,
pero sin levantar
la más mínima sospecha)
me gustan, en el once, las cajas de retazos:
pedacitos de tela que
sabedios por qué
acabaron ahí,
qué tijera desbocada
cortó de más -o de menos-
qué moda pasajera
deslumbró un verano y después
olvidó para siempre
sus alegres retoños
deshilachados
me gusta el retazo generoso
que a la vuelta de cintura se hace falda
o el que, lentejuela mediante,
anima un viejo almohadón desvaído.
y esos otros coloridos
con los que no se sabe qué hacer
pero todavía alegran el costurero
entre carreteles de hilo
alfileres huérfanos y
un dedal pequeñito
encasquetado para siempre
en el séptimo botón
de un saco de seis.
2 comentarios:
¿Cómo que no hay coherencia estética? Mirá lo que te mandaste acá...
*sonrój*
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