nos paramos en la punta de la casa y desde ahí se veía el balcón, la otra punta.
apoyados contra la pared miramos la casa vacía, la llenamos de ganas.
¿cómo seremos nosotros acá? nos miramos también.
daban ganas de quedarse a dormir la siesta con el ruido de la lluvia.
imaginamos el sillón, el gato, el espejo, la mesa, los amigos. el calor de hogar ya estaba, los mates también.
esa misma noche la casa ya era nuestra.
desde lejos pensé: la dejamos sola. ya la extrañaba.
3 comentarios:
felicidaaaaaaaaaaaaad amigaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
llenala y baila con los ritmos que quieras, sin la mala yerva!
saludos.-
ahh!!! qué lindo leer esto ahora!!! felicidad total.
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