17 diciembre 2009

viajes

A veces el viaje se empareja con la noche, y las sombras se levantan y se extienden como sábanas, revelando el cambio de paisaje.
Es emocionante verlo apenas, pero profundamente sentir que algo se reestructura por dentro, que cuando la luz vuelva habrá nuevas superficies y perspectivas, que el punto de apoyo será otro.
Y si ocurre en pleno día, como una cinta de celuloide el paisaje se reinventa, despegándome del punto de origen, poniendo en imágen la sensación de estar en movimiento.

1 comentario:

Blanca dijo...

NUNCA ME HA TOCADO, POR DORMIR HASTA TARDE, DE AMANECER, ES CUANDO MAS PROFUNDO DUERMO, LÁSTIMA, ME LO PIERDO