21 diciembre 2009

Acá estoy, con mi escoba nueva.
Qué espectáculo sería si, después de pagarle al muchacho del ciber, me monto y salgo volando.
Llegaría mucho más rápido a casa. Aunque quizás.
No, claro.
Si resultara que puedo volar en mi escoba nueva, probablemente me iría a la mierda. Sobrevolaría Buenos Aires hasta que se hiciera de noche, para verla atardecer. Para ver cómo se tiñe de naranja, y cómo el naranja resulta ser el mejor color.
Después aterrizaría con cuidado en el patio de casa, barrería las hojas, y estacionaría la escoba en la cocina.
Y mañana, al despertarme, tendría una muy buena razón para ir a trabajar.

1 comentario:

Blanca dijo...

OYE, NO , YA TENIENDO EL VEHÍCULO, QUE TE DETIENE..........VENTE A MÉXICO, AQUI NOS PASEAMOS ALGUNOS MESES, ¿ACEPTAS? BUENO,PENSANDO QUE SEA ESCOBA DE DOS PLAZAS, Y ME INVITES SIN CONOCERME, JAJAJAJA. BYE