La primera vez, como ecos, habrá sido a través de los tejidos que nos cobijaban. Mudas presencias prometidas una para la otra, por algún motivo, consciente o no.
Después hubo muchas otras. Muchas. Diversidad de encuentros, a pesar de la diferencia de tamaño, de colegio, de aptitudes e intereses, de elecciones, a pesar de otras distancias. A pesar del dolor o también, con él a cuestas, hermanadas en el dolor que tiene distintos nombres, y que a veces los nombramos en voz alta pero es casi innecesario, porque la otra los sabe. Reconociendo en la otra el espejo, la perspectiva de una vida vivida compartida. Y la perspectiva es inmensa. Hermosa. Emocionante. Se extiende hacia adelante como una gran tela desplegada, como un camino.
(Para Natu)
1 comentario:
no lo soñó polonia.
lo lloró natu.
te adoro con el alma!
gracias por todo, por siempr.
por mas siempres
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