Comienzo a entenderme cada vez más, en el sentido de conocerme. Es fatal, porque es el momento en que me hago cargo de que lo que me hace sufrir soy yo misma.
Me cuesta mucho tomar decisiones, sobre todo decisiones que implican cambios.
Se me infiltra la pereza, odiosa; la inercia me invita a dejarme estar, me subyuga.
Y algo adentro que gira, gira, gira... un trompo adentro, una calesita. Me mareo, me atraganto un grito, entre la cabeza y el pecho, que uno gira para un lado y el otro para el otro, entonces en el medio se enrosca y se atranca el aire.
¿Por qué me cuesta tanto jugar sin las mejores cartas?
Un sólo mazo tengo. No puedo cambiar el mazo, tengo que mezclar un poco y volver a repartir.
No puedo dejar de ver las cosas como un tetris. Eso me hace sufrir. Voy dejando que se genere el hueco vertical... a último momento siempre viene el palito, pero capaz que para cuando viene ya hice desastres. Ya rompí la armonía. Y van quedando agujeritos ahí, por donde se cuela la angustia.
Ahora tengo miedo. Un montón de miedo.
Estoy sola, me parece, en este miedo. Porque de mi depende. Y no sé mucho cómo hacer. Por dónde empezar. Qué ficha mover primero.
1 comentario:
aia.
no pasa nada si perdés en el tetris.
siempre se pierde en el tetris.
se vuelve a empezar y listo.
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