el viento fresco que se anticipó al otoño me trajo envuelta una tristeza honda con tantos nombres, que no la puedo nombrar. dice presente el espacio vacío, toma forma. la nave perdida en el espacio. lo que fue y lo que no fue. lo que es. la soledad infinita que tengo adentro, en mis laberintos perdidos, adonde nadie puede acompañarme. adonde nadie me agarra la mano y me lleva. tengo un déficit de alegría, estos días. como que me falta algo.
como prender una vela en un pasillo para abrir una puerta para encontrar un cuarto lleno de cajas llenas de cosas que me ponen triste.
2 comentarios:
abrazos
aca y aca siempre
¡tremendo!
¿será que la tristeza está ahí y ahí va a estar independientemente de todo lo demás, mostrandose de cuando en vez?
¿o será que se le encuentra la vuelta de rosca?
Igual entregarse a la tristeza a veces es tan disfrutable... de una manera muy particular.
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