29 agosto 2008

Relaciones complejas, parte 2

Todos los que alguna vez veraneamos en la playa, sufrimos con mayores o menores niveles de paranoia la amenaza de las aguas vivas. Ese nombre que tienen ya augura algo terrible, de película de terror. Las dichosas aguas vivas, que parecen estar hechas de gelatina insabora o de clara de huevo, pertenecen a la gran familia de las medusas.
Y parece que las medusas van en camino de dominar la tierra.
Me atrevo a decir que son la especie animal más extraña a los humanos. No hay ninguna chance de que podamos empatizar con una medusa.
Cuando las atacan, las señoras y señores medusas largan sus espermatozoides y ovulos (o como se llamen en este caso) y se reproducen por millones. Ahi parece que se generan los pólipos, que son como unas plantitas raras que se pegan al lecho marino, y cuando la temperatura u otro factor ambiental cambia, segregan medusitas bebés.
Y así las cosas, con los cambios climáticos amén del recalentamiento global, más la contaminación de los océanos (cosa que parece ser rica en nutrientes para estos bichos) las medusas se reproducen de manera incontrolable, y van en camino de dominar el océano, como lo hicieran en la juventud terrestre. No descarto la posibilidad de que con su extraordinaria adaptabilidad, desarrollen patas eventualmente, y dominen toda la tierra, toda.

Hay unas gigantes, de cuatro metros de diámetro.

Tengo miedo.


Agradezco al canal National Geographic por brindarme esta alta dosis de información científica y paranoide.

2 comentarios:

nana dijo...

yo una vez me sente arriba de un agua viva!!!!



solo queria contar eso.

Elizalde dijo...

Por eso prefiero la montaña.
Ahí está el peligro de los duendes, no lo niego, pero como mucho te robarán las medias o matarán a tu compañero de viaje en algún frenesí sexual y asesino. Pero, ah! Las aguas vivas son... simplemente terroríficas.