Al fondo del paquete esperábame la última pepa, que había dejado para más tarde -ahora- cuando me agarrara el hambre de media mañana.
Y resultó que la muy antipática vino sin el dulce de membrillo característico; desnudita, como dios la trajo al mundo de las galletitas sin terminar.
Y no tuvo nada de gracia.
1 comentario:
Este blog hace apología a las drogas. Mi mamá no me va a dejar leerlo mas..
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