El protagonista de la "novela" se pasea por el autoservicio chino con la mirada algo extraviada. No se sabe si no sabe lo que busca, o si lo sabe, aún es difícil establecer la verdadera urgencia con que busca. Como si se tratase de un algo existencial, como si buscase algo que, en verdad y a fin de cuentas, el autoservicio chino jamás podrá darle. No obstante se ha prometido no salirse del plan, y resolver estrictamente el problema que lo convoca, es decir, el faltante de papel higiénico.
Estamos hablando de un caso serio, quiero aclararlo de entrada.
El protagonista por fin ordena su devenir a través del gondoleaje, se orienta, y se aposta frente a los rollos. Los hay de distintos tipos, aunque para el ojo inexperto se vean todos iguales. (¿Acaso dije para el "ojo"? Bueno, ahorrémonos la chanchada metafórica - aunque llegado este punto, es demasiado tarde)
Los hay, decía, de distintos tipos, para todos los gustos:
para las señoras que viven solas, para las familias numerosas, para las familas con casa y perro labrador, para las discretas parejas de recién casados, para los matrimonios de años que ni cierran la puerta, para los hombres que viven solos y se llevan el diario al baño, para las hijas adolescentes de las familias acomodadas, para las pibas de barrio que escuchan rocanrol, para los chicos con mocos verdes, para los viejos con hemorroides, para las enfermeras que son solas pero de vez en cuando algún filito, para los jóvenes que se van de la casa y comen sólo arroz y fideos y no se constipan porque toman mate, para las señoras paquetas de barrio norte que salen a cacerolear y se ponen las botas de cuero de vaca gorda y comen asado pero jamás una bosta en la suela, para las señoritas que se ponen tanto perfume y se arreglan tanto que ni pareciera que ellas también van al baño, para los empresarios que se tiran cuetes arriba del bmw, para los novios de luna de miel, para los señores que les gustan los travestis, para la gente con problemas gástrointestinales, para las empresas de telemarketing que dan solamente 5 minutos para ir al baño, para los que siempre tienen un rollito en la cartera/mochila porque nunca se sabe...
Volviendo al protagonista de la "novela", éste se encuentra de pronto acorralado por el hecho de tener que elegir entre la diversidad de estilos, y por no saber encasillarse. No termina de resolver la cuestión y enseguida se da cuenta de que el mayor problema suyo es que le da lo mismo.
No necesitamos analizarlo en profundidad para darnos cuenta de la terrible significancia de esto que le pasa. El tipo es un cualquiera, digamos. Podría ser usted o yo, pero resulta que es él. Que a EL le da lo mismo cualquier papel, porque no puede definirse, no puede tomar partido, no tiene una opinión formada, no sabe de qué lado estar, no sabe qué pensar, no entiende mucho lo que le pasa, no es capaz de delimitarse en el mundo.
Agarra el más barato, por reflejo condicionado.
Pobre tipo, sin dudas. Está perdido y no sabe cuánto.
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