11 febrero 2008

cuento

De un señor que compró una almohada muy pero muy mullida y blanda, se acostó por la noche y jamás volvió a despertar, puesto que su rostro se hundió en la almohada, y ésta, de tan blanda que era, se le metió por las vías respiratorias, y lo ahogó.

3 comentarios:

Amapola dijo...

se fue al mundo de pluma de dubé

nana dijo...

en cuanto a almohadas respecta, vos y quiroga me dan miedo.

Anónimo dijo...

muajajajaja ja jajaaaaaa