Velocidad imparable del pensamiento que se dispara como flechas o cañoñes de guerra.
No puedo quizás controlar el flujo de palabras hechas de pensamiento y escribo sólo para ver que pasa.
La flecha se dispara desde y hacia mi frente, penetra indoloramente en el centro del tiro y se proyecta hacia atrás como si me cayera de espaldas.
Me cuelgo de un violín alegre y de pronto es el ventilador que me gira, dejándome ajena del paso del tiempo, y en la ausencia de tiempo superpongo pedazos de recuerdos, hago un collage.
Ya me perdí, pero imagino una cola de barrilete con moños de cartulina azul, naranja y creo que amarilla.
La cola flota como si fuera una trenza mutilada, cuelga de alguna nube y parece el dibujo de un niño.
Sigo? esperemos que el estado se disuelva contra la pantalla azul en ese extremo y la hoja de patín aquí abajo.
¿Quién puede descrifrar un misterio azul, o de cualquier color?
Hay una taza de café espeso que quizás pudiera saberlo, tornando del negro al azul en menos de lo que salta un caballo.
Caprichosa lengua! ondea como un gusano estampilla, me quiere hacer decir barbaridades. Bali... me perdí.
Cuerpo celeste, imaginate arriba de un salar! Cuánta belleza diría un transehúnte, y sacaría una foto.
Es esto lo más parecido a soñar despierta que he experimentado.
Conserva de recuerdos en salmuera
(son los recuerdos tristes ahogados en lágrimas)
Archívese.
1 comentario:
respondo la pregunta del título: a la loma del orto.
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