En los diarios íntimos de la niñez-pubertad encuentro la siguiente problemática de la escritura:
-escribir para dejar constancia de mí misma, para imprimir, de algún modo, lo efímero en un soporte pseudo-permanente,
-tachar lo escrito; la repulsión por lo que se ha sido, el deseo de extinción del yo pasado,
-revisitar lo escrito y lo tachado, a la distancia; ya no repulsión sino reflexión sobre el propio ser,
-reflexión ontológica sobre la escritura.
1 en la telaraña:
para mi deberias hacer notitas con fechas actuales y pegarlas sobre las escrituras púberes para que podamos seguir riendonos for ever and ever de la idiotez más juvenil
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