agarró la bicicleta y salió.
tarde de noche no se veía nada
buscó un bar cualquiera para sentirse miserable
pidió cerveza y lloró hasta que
el mozo le trajo el último platito de maní.
anduvo solo, como en la vida.
rondó algunos parques
con la idea firme de ver amanecer
a contraluz de un árbol.
alguien quiso ser amable con él,
sin importarle su estupenda pinta de borracho.
él dijo No y
en un zigzagueo tosco
montó la bicicleta e intentó
salir con dignidad de la plaza.
dos palomas igual de muertas le indicaban
el camino de vuelta a la ciudad.
más tarde
se desparramaba al costado del aeroparque
pensando en la dicha de volar
y luego pensando en la muerte
luego calculando sin números
las probabilidades reales de un accidente fatal.
luego pensando en el jugo y el café
que suelen servir en los aviones
en las bolsas para vómito
en las probabilidades reales de vomitar.
cosas que iban a pasar,
eventualmente,
dijo en voz alta y vomitó.
1 comentario:
pobre... me encantó
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