A mi me agarra. Cuando me desordeno y me ordeno, con el dedito índice. Ordeno sin ordenar. Me agarra dolor de dedo de tanto que lo uso para señalar, para apretar botones de una maquinita sin pilas. A control remoto no. No funciona. Y vos te vas. O estás, estando lejos. Con los ojos envueltos en tus pestañas, mirando para otra parte. Mi órden te desordena, te desconecta o te apaga. Te vas y yo me quedo, y te llamo con mi dolor de dedo. Pero no venís.
Te hago una pregunta. Nos hacemos una respuesta.
Una casita en el tigre, entonces.
Para encontrarnos cuando fallen todos los medios de comunicación. Para leer en el fondo del río los pensamientos profundos. Para navegar contra la corriente y saber llegar siempre a la isla. Al barquito cargado de. A los deseos futuros que hoy nos dan nervios, y a los que ni sabemos desear.
Una casita-isla. Como nuestro barco de ahora, pero más lindo, más libre, más en la tierra. Más lejos y más cerca.
Para aprender a amar la distancia y conocer el camino de vuelta.
A donde vos estés, yo quiero volver. Siempre.
2 comentarios:
Entrar a leer tu blog es como...decir bueno bueno ya todo va a pasar...y poder seguir pensando en lindo.
gracias.
(no soy anónimo el q te puso RATA soy anónimo coraggio :)9
qué lindo! gracias.
Publicar un comentario