-Lo de antes
Dice el comensal.
El mozo, desconcertado.
-Lo de antes de qué?- Pregunta con una irritación que tiene ya nueve pesadas horas de cultivo.
-Oh… claro… usted no había nacido… - Susurra el comensal- Verá… la comida… eso que sirven aquí, ya no tiene el mismo sabor que antes.
-Y?- El mozo.
-Y eso. Que yo quiero lo de antes.
-Lo lamento. Eso no está en la carta.
-Claro que no está en la carta!
Se hace un silencio. El mozo mira de reojo al cajero.
- Oiga!- vocifera el comensal- Yo tengo dinero para pagarle!-
El mozo gira por completo hacia el cajero. El comensal mira al cajero, al tiempo que agita su billetera como un abanico. El cajero llama al mozo.
El comensal queda solo en la mesa. El mozo y el cajero discuten en el mostrador.
El comensal se pone la servilleta al cuello.
El cajero se arrima a la mesa, con excesiva gentileza.
-Buenas noches, Señor. En qué le puedo ayudar?
-Buenas noches, quiero un plato de comida.
-Eso es?- De reojo, al mozo, una mirada relámpago.
-Eso es. Un plato de buena comida.
-Perfectamente, Señor. Este es un excelente restaurante. Sírvase la carta, el mozo le tomará el pedido.
El cajero se vuelve, fastidiado. Hace al mozo un gesto casi imperceptible, compacto, violento, y vuelve a su puesto detrás del mostrador.
El mozo:
-Señor – En voz muy alta – En qué le puedo servir?
-Quiero un buen plato de comida. Eso quiero.
-Bien – Vocifera – Y qué plato de comida le gustaría que le sirva?
- Lo de antes – dice el comensal en un regodeo – Lo de antes.
16 enero 2007
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4 comentarios:
Los platos comidos antaño son siempre mejores, pero seguimos comiendo.
Todo plato pasado fue anterior...
Es cambiante el signo de los tiempos que corren (que se las pelan), y de sabios practicar el desapego.
Le voy a traer algo mejor, señor comensal, verá qué rico.
como si fuera taaaaaaan dificil...
esto es lo que esperabamos, empuje, arrastre, desición, valentía... lo de antes, bah...
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