Un día fue que a los cuervos se les dio por construir al espantapajáros, como quien junta paja para hacer nido, dijo uno.
Los cuervos fueron trenzando con paciencia y dedicación largas tardes e interminables noches y los días eran como una cinta de aeropuerto; hasta que Un día el espantapájaros estuvo erguido. Como un líder paternalista y mudo, con sus ojos de semillas de café que todo lo escrutaban, y sus brazos fuertes, torres vigías desde las cuales los cuervos miraban pasar las horas, cuchicheando.
Pero pasó que los cuervos deseaban oir los sabios pensamientos del espantapájaros, que seguramente todo lo sabía. Y le consiguieron una bella, aromática boca de chaucha de vainilla.
El espantapájaros decía ahora unas cosas muy estupendas, pero era claro que no amaba a los cuervos. Su pecho, competamente relleno de pajas secas, no latía ni se conmovía ni ardía de melancolía a la caída del sol. Su pecho granero abandonado sólo servía para sostenerle la cabeza, qué grán desperdicio.
Entonces los cuervos consiguieron al espantapájaros un jugoso corazón de alcaucil, y con médicos cuidados se lo alojaron en el pecho.
El espantapájaros ahora latía con fuerza su corazón de alcaucil, y su pensamiento y sus palabras se volvían cada vez más empalagosos. Amaba a los cuervos, sus terronecitos de azúcar negra, pero al mismo tiempo el espantapájaros poeta sentía una profunda tristeza de estar ahí parado, de no saber del mundo ni el mundo de él, de no animar la tierra con sus pasos de hombre.
"Ahora que tengo un corazón, me voy a donde los hombres. Me voy a amar gente y amar casas y amar ciudades y amar libros y amar como aman los hombres" dijo una mañana
"Te van a romper el corazón" dijo uno, un cuervo.
Todos los cuervos lloraban a su manera.
Pero el espantapájaros partió igual, porque así debía ser. Porque aspiraba a ser.
Cuando le rompieron el corazón lloró café de alegría, porque recién entonces supo que era verdadero.
Un corolario posible es que los cuervos lo fueron a buscar y le comieron los ojos, y la boca y el corazón roto de alcaucil. Pero la verdad, me parece muy mal difamar a los cuervos con una cosa tan obvia. Así que saquen sus propias conclusiones.
3 comentarios:
Los pájaros construyendo su própio espantapájaros
así es
qué fetiche tendrán los cuervos con los ojos, aparentemente siempre atacan la mirada
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